Qué ocurre al manejar las finanzas personales sin un presupuesto

Tener un presupuesto incorporado a nuestra economía doméstica puede ayudar a mejorar nuestras finanzas personales. Veamos por qué y qué ocurre si no lo tenemos.

PRESUPUESTO

Cualquier tipo de propuesta o sistema de gestión de la economía doméstica pasa necesariamente por tener un buen presupuesto. Este presupuesto deberá incorporar los ingresos y los gastos y tratar de reflejar con el máximo detalle nuestro día a día en lo que a finanzas personales se refiere.

Sobre el papel resulta sencillo plantearse un presupuesto. Otra cosa es ponerlo en práctica. Además de la pereza que puede generar el hecho de realizar una revisión profunda de nuestras finanzas, se suele mirar a los presupuestos domésticos como herramientas restrictivas, algo que no nos gusta demasiado a nadie.

Sin embargo, esto no tiene por qué ser necesariamente así. Un presupuesto puede ser todo lo positivo que necesites o desees, ya que en el fondo se trata de regular el equilibrio entre gastos e ingresos, y, siempre, debe tener la impronta de tu personalidad incorporado.

Podríamos citar un gran número de cuestiones en las que no tener un presupuesto genera escenarios negativos para tus cuentas, en este caso vamos a referirnos a cinco en concreto. Cinco cuestiones que pueden ocurrirte perfectamente cuando no tienes un presupuesto.

El endeudamiento rondará tus finanzas

No atenerse a un presupuesto hace que resulte mucho más fácil gastar por encima de lo necesario. Esto, a su vez, genera que resulte mucho más sencillo endeudarse a través de productos financieros como las tarjetas de crédito.

Año tras año las cifras de endeudamiento de las tarjetas crecen, y aunque existen otros motivos estructurales importantes en el aumento del crédito tarjetas, sin duda el hecho de no mantener una economía planificada también influye de manera notable.

FINANZAS PERSONALES

Los gastos imprevistos pueden arruinar tus cuentas

Uno de los grandes enemigos de cualquier economía doméstica, junto al sobre endeudamiento, es la aparición de gastos imprevistos. En el otro extremo una de las cuestiones básicas de cualquier presupuesto es destinar, sobre todo al principio, dinero a la generación de un fondo para gastos imprevistos.

Como resulta comprensible,  poder acceder a un fondo de emergencia para gastos imprevistos o tener que hacer frente a dichos gastos de manera desorganizada, a veces tirando de crédito, es muy diferente.

Resulta complicado el cálculo de lo que debes ahorrar

Resulta curioso que la sensación de la necesidad de ahorro cala más profundamente en las personas que la necesidad de organizar sus finanzas personales.

Y, sin embargo, sin un presupuesto resulta muy difícil poder asignar de manera eficaz parte de nuestros recursos al ahorro.

Un presupuesto bien realizado siempre tendrá en cuenta los gastos corrientes, los gastos periódicos, el dinero destinado a ocio, etcétera. Por supuesto, también tendrá en cuenta el dinero que decidamos al ahorro en sus diferentes modalidades, desde el ahorro inmediato para generar un fondo de emergencia, hasta el tan necesario ahorro para la jubilación.

Si un presupuesto nos permite gestionar nuestro dinero de manera más eficaz, y distribuir los recursos correctamente, parece lógico que deba incorporarse también como elemento fundamental en el ahorro.

ECONOMÍA DOMÉSTICA

No puedes racionalizar el gasto del mismo modo

Resulta muy curioso el gran número de cuestiones negativas en nuestras finanzas que descubrimos cuando ponemos en práctica un presupuesto.

El análisis del gasto  cuando no se ha realizado nunca un presupuesto previo, descubre fuentes de  gasto que no somos capaces de detectar o visualizar del mismo modo sin la presencia de dicho presupuesto.

Esto, dicho de otro modo, significa que el presupuesto marca la diferencia entre optimizar al máximo como gastamos nuestro dinero o gastar nuestro dinero por impulso sin un método.

Ojo, planificar tus gastos no significa restringirlos necesariamente, si no racionalizarlos.

Se hacen más difíciles los objetivos

Realmente esta quinta cuestión es un producto de los cuatro anteriores. De un modo u otro, a corto plazo, a medio plazo o largo plazo, todos tenemos algún tipo de objetivo que tiene que ver con desembolsar dinero.

Tanto para realizar una compra como para generar un fondo orientado a la jubilación, los objetivos siempre resultan más sencillos de realizar dentro de una economía doméstica bien planificada a través de un presupuesto.

Ser capaz de visualizar donde va destinado el dinero hará que lo distribuyas de manera más inteligente:  realmente de esto se trata cuando hablamos de un presupuesto incorporado a tu bolsillo.