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Más fraude, o estafa masiva.

Según datos publicados por la Agencia Tributaria del año 2009, la diferencia entre la declaración de el IRPF por un asalariado y un autónomo, se puede distanciar en más de 8.000 euros aprox. ¿Es la mayor diferencia desde hace décadas? Pues sí, exactamente desde 1993. Claramente es agravado por el fraude fiscal masivo y estructural entre los autónomos y las pymes que tributan por el impuesto sobre la renta.
Registrar pérdidas siempre es una posibilidad, pero el dato nos dice que en general resulta más rentable ser trabajador por cuenta ajena.
Los bajos rendimientos sumados a la recesión, cuando aún estábamos en bonanza, se mantenía a niveles inferiores a capitales declarados por asalariados.

¿Alguien más ve una ocultación intencionada y premeditada de las ventas para obtener beneficios sin control feudatario? Sin contar el apunte de gastos individuales como profesionales.
Eludir el IVA y desfigurar la partida de gasto se han convertido en prácticas ordinarias, que se hacen sin darse uno cuenta, sobre todo en algunos sectores especialmente golpeados. Las subidas impositivas y la presión fiscal agravan este comportamiento

No se puede ignorar que, el número de autónomos ha caído un 0,82% respecto a 2010, de modo que en caso de que se esté produciendo un fraude general, puede ser reflejo de la situación de muchas personas en apuros. La media europea se sitúa con un crecimiento del 1,40%, de modo que nuestra situación sigue siendo desmesurada.

En momentos de recesión económica se recauda menos vía impuestos por el aumento del fraude y el descenso del consumo.Solo hay que observar la curva de Lafferque, que hace referencia precisamente al hecho de que la adición de impuestos suele tener el efecto contrario al deseado y la recaudación del Estado en lugar de ampliarse, decrece.

La amnistía fiscal es el fraude por excelencia, legítimo. Relativiza la gravedad del fraude, al dar la imagen al ciudadano de que aunque defraude a Hacienda siempre habrá algún recurso para ponerse al día, inclusive más barato. Aunque la recaudación ha sido irrisoria, un 2% de lo esperado, cabe recalcar que en otros países la amnistía llega al 47% y no al 10%.

También hay que pensar que, sin que sirva de justificación, las dificultades económicas se trasladan a la actividad empresarial, las ventas bajan, los márgenes se reducen y aumentan los impagos por lo que hacer frente además al pago de los impuestos se hace, en algunos casos, muy problemático.

 

Desde luego los órganos de inspección de Hacienda tienen mucho trabajo por delante, en la situación ac que sigan aumentando estas cifras ya no sólo por el perjuicio que esto supone para el Estado sino por la competencia desleal que los defraudadores suponen para los negocios que realizan su actividad con total diligencia.

 

En todo caso, habrá que esperar al final del último trimestre de 2012 para poder empañar o relucir la imagen a la sociedad sobre si la nueva imposición del IVA servirá a corto, a medio, o a largo plazo.

 

Por el momento, se espera una caída en la recaudación del 2,6%, pero habrá que esperar a ver fuentes oficiales.

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