La Casa Real hace a un lado a Iñaki Urdangarin

El Urdangaringate le pone los pelos y los nervios de punta no solo al Rey sino a toda la Familia Real, pero el Rey como todo jefe de familia es el que reacciona con más vehemencia ante escándalos como este que mansilla desde todo punto de vista a su familia aunque no tuviera que ver, y este a reaccionado contra Urdangarin duque de Palma por su comportamiento nada ejemplar. Aunque hoy al español medio le preocupe más la tasa de paro, la crisis y el euro siempre hay tiempo para leer sobre la realeza.

Los escándalos son más propios de la Realeza británica que la de España, pero siempre a lo largo de la historia aparece una oveja descarriada que sea o no de la misma sangre hace el mismo daño. La Casa del Rey le ha impuesto como castigo no oficial al duque de Palma que no sea parte de ningún acto de la Familia Real mientras su situación se decida o deje de tener la atención que tiene lo que sea primero.

Así todos se preguntarán que es de Iñaki Urdangarin al no aparecer en los actos oficiales de la Familia Real mientras se lo podrá ver en las páginas de escándalos y noticias judiciales. El mismo jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, calificó de «no ejemplar» la conducta Iñaki Urdangarin.

Algunos españoles opinan en este video y ustedes creen que ¿Iñaki Urdangarin es corrupto?, ¿es socio con la Familia Real?, ¿la Familia Real no sabia o estaba al tanto?


Todo empezó al estar bajo investigación por el juzgado de Palma y acusado o sospechado por lo menos de apropiación de caudales públicos valiéndose del Instituto Nóos presidido entre los años 2004 y 2006 por el propio Iñaki Urdangarin. Si se miran fotos oficiales se verá que no figura en ninguna de ellas ya desde el pasado 12 de Octubre, momento en que la Familia Real se ha comenzado a despagar oficialmente de él ya que está unido de una forma u otra, tal vez si se lo encuentra culpable decida que la infanta no lleve se peso tampoco y quizás sobrevenga el divorcio Real en puerta.

Sea por la crisis o mostrar otra imagen por estos motivos, es que se da el caso que, la Casa del Rey decidió desglosar por primera vez en qué se gastan los 8,5 millones de euros anuales que el Rey Juan Carlos acepta, recibe y distribuye. Claro que uno no podrá saber dónde vacacionan o por lo menos cuanto se gastan, ni en la parte de la vestimenta. Aunque la Constitución le permite al Rey no presentar sus cuentas ante el Tribunal de Cuentas.

O quizás se quieran diferenciar del duque hasta en la claridad de las cuentas, ya que entre las investigaciones se investiga como compró una mansión de 8 millones de euros en Barcelona, pisos en Terrassa y Palma. No todo se justifica con ser la la Familia Real.

Su socio de «andanzas» Diego Torres, figura como propietario de una vivienda valorada en 2 millones de euros y ubicada en una de las zonas más exclusivas de San Cugat. Por lo que uno más que el otro deben justificar y a medida que avanza la investigación como le hicieron para tal incremento patrimonial.

Si en verdad lo justifican además de disculpas deberían llevarlos por una ruta de seminarios a dar y ofrecer «sus fórmulas» para volverse rico en medio de la crisis y en especial a empresarios que no saben ya como hacerle para sacar adelante su empresa y obtener algún contrato que luego no sabrán si el Ayuntamiento podrá pagarle.

Comparada con otras fortunas oscuras, la de Iñaki Urdangarín reflejaría un patrimonio de 11 millones de euros y su socio Torres 5 millones de euros.

Hacienda pone la lupa más allá de las asignaciones que pudiera recibir de la Casa Real con libre disposición del Rey Juan Carlos, eso no cuenta, pero si se estudia a partir de 2003 por ese entonces se hizo con una mansión en barrio de Pedrables, Barcelona, valorada en 7 millones de euros, además de 800.000€ por reformas.

En 2008, avanzó y se compró 3 pisos más, aparte de la vivienda en Terrassa, que figura a nombre de Aizoo su promotora, además de haber invertido 1,8 millones, en activos dentro de la inmobiliaria Mixta África, que está relacionada con el príncipe Alwaleed Bin Talal.