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El minimalismo en tus finanzas personales

El minimalismo en las finanzas personales es una forma de entender la gestión del dinero propio que gana adeptos cada día.

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El minimalismo se basa en la famosa frase menos es más, acuñada por el arquitecto alemán Mies van der Rohe. A partir de aquí se va gestando, tanto la corriente arquitectónica como el pensamiento estético.

A raíz de esto, cada vez son más las personas que aplican la idea de minimalismo en sus vidas. Para ello, se basan en el principio básico de vivir con lo esencial para administrar menos. Si se es capaz de llevar esto a la práctica, los beneficios económicos serán importantes.

Cuál es la idea básica del minimalismo

En cuestiones financieras, almacenar objetos con poco o ningún uso supone un coste y por tanto un perjuicio económico. Se trata de una actitud que podemos aplicar prácticamente a cualquier ámbito en nuestra vida.

Son muchos los ejemplos que se pueden citar. La acumulación de objetos tecnológicos que en muchos casos, repiten funciones, o incluso cuestiones más cotidianas como el uso del vehículo privado en lugar del vehículo público.

Para comenzar a aplicar ideas minimalistas en nuestra economía, hay que empezar por realizar una evaluación lo más realista posible de nuestras pertenencias. El volumen de pertenencias suele determinar la cantidad de espacio que necesitamos.

 Por lo tanto, si eres capaz de reducir tu volumen de pertenencias por lo menos hasta la mitad, estarás ahorrando espacio de almacenamiento. Esto también equivale a una menor necesidad de superficie en la vivienda, y menos gasto en alquiler o compra. 

La clave para practicar el minimalismo con nuestras pertenencias, es llevar a cabo el desapego emocional. La gente que lo consigue coincide en haberse dado cuenta de lo absurdo de la acumulación y el gasto extra que supone para su bolsillo. Por ejemplo, acumular muchos pares de zapatos cuando realmente nos podría valer con dos o tres pares. 

Aplicar el minimalismo a las finanzas personales

Está claro que el minimalismo puede ayudarnos muchísimo en nuestra vida personal, así como también en nuestras finanzas, sin duda es algo que deberíamos plantearnos hacer.

La mayor parte de las personas tiende a hacer una acumulación de productos financieros que no tiene mucho sentido. Acumulamos tarjetas sin necesitar todas ellas, acumulamos cuentas bancarias que olvidamos cerrar y que a la larga pueden suponer problemas graves, contratamos productos financieros sin un análisis profundo de lo que nos suponen, etc. 

Para aplicar el minimalismo en nuestras finanzas, debemos revisar a fondo lo que tenemos y, en un ejercicio de realismo, decidir lo que necesitamos realmente. Normalmente basta con tener una cuenta nómina, puede que una cuenta de ahorro, los seguros necesarios para tu protección y aquellos productos de ahorro e inversión que más se ajusten a ti. 

Hay que tener en cuenta que el minimalismo no significa dejar de cubrir las necesidades fundamentales de cada uno. En el caso de los seguros, por supuesto no se trata de abandonar la protección que éstos nos brindan, sino de elegir bien aquello que se está contratando y que sus coberturas sean las que realmente necesitamos. 

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Cómo comenzar a aplicar el minimalismo en tus finanzas

Da igual la cantidad o la manera en la que decidas aplicar el minimalismo en tu vida; hay actitudes y acciones que te van a ayudar a en la mejora del control de tus finanzas personales. 

Es fundamental comenzar por hacer un análisis y balance de los objetos que posees y del uso que les das, sumado a esto un posterior balance de tus niveles de consumo, de lo necesario, lo útil y lo prescindible. Solo así vas a poder crear un auténtico programa de gastos basado en el consumo racional y en el uso lógico de las posesiones y objetos. No se debe gastar más de lo necesario ni tampoco adquirir aquello que vas a utilizar poco, o nada. 

Algunos consejos básicos que se podrían poner en práctica son los siguientes:

  • Confecciona un presupuesto detallado que incluya tus ingresos y analiza profundamente tus gastos, comienza por reducir los gastos prescindibles, y procura optimizar los gastos útiles. Estos presupuestos cuando se realizan de manera honesta con uno mismo suelen dar resultados muy positivos.
  • Dale un nuevo uso a los objetos que no utilizas, puedes tratar de rentabilizarlos a través de la venta o puedes intercambiarlos o donarlos. Racionaliza el consumo de espacio en tu vivienda pero sobre todo determina lo que necesitas o no.
  • Nunca realices compras sin meditar. Incluso aquellas compras que puedan parecer más recurrentes deben ser meditadas, evaluar siempre la necesidad y los costes de lo que se va a adquirir es un gran aliado de nuestro bolsillo. Por supuesto hay que huir de la compra compulsiva y del gasto por gastar.
  • Realiza un buen inventario de tus pertenencias. Busca determinar aquellas con un uso irrenunciable, aquellas con menor uso o directamente sin uso, y aquellas que guardas por su valor sentimental. Esto no sólo da la perspectiva de lo que ya posees sino también te orientará ante futuras compras.

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