American Express Centurion: ese oscuro objeto de deseo…

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La Tarjeta Centurión de American Express nació en los últimos años del milenio pasado, pero eso no significa que sus poseedores sean demasiados. Entre los pocos miembros de este selecto club se cuentan presidentes de empresas, grandes empresarios, figuras políticas de primera línea, profesionales y estrellas del deporte, la música y la pantalla… El espectro es amplio, y la única característica que los unen a todos ellos es su alto nivel de gastos e ingresos y un elevado grado de exigencia en los servicios que demandan.

En realidad, la «Black Card«, como la llaman cariñosamente sus poseedores, nació justamente para eso: para premiar y distinguir a sus más fieles clientes, aquellos que se encuentran por sobre la media (muy sobre la media) de exigencias de servicios «de primera clase».

Pero no es fácil entrar en este selecto grupo: para hacerlo solo cabe la posibilidad de una invitación por parte de «la tarjeta«. La cúpula de la compañia se reune para decidir al nuevo privilegiado y si esta persona es «digna» de dicho honor. ¿Como lo deciden? Comprobando que reune todos los requisitos económicos que se ajustan al perfil pretendido.

Eso sí, una vez adentro, puede gozar de múltiples beneficios. Su poseedor lo sabe: algo exclusivo que le permitirá ser observado con gran envidia por los pocos que puedan acceder a una corta visión de la tarjeta. Tarjeta que no está hecha con ese material comunacho que es el plástico. No señor. Su composición química es metálica: mide 8.5 cm x 5.3 cm y no es mucho más pesada que su hermana plebeya ya que está hecha en puro titanio.

Se ofrecen solo a las grandes fortunas, y esto tiene un porqué muy sencillo: su coste es muy pero muy elevado, como para que no se cuelen en este exclusivo club gente que no sea «del ámbito». A pesar del secreto celosamente guardado, se dice como si fuera una leyenda urbana que en España no son más de 300 los «centuriones«, y no hay más de 17.000 en todo el mundo.

Sin embargo, tales requisitos valen bien la pena por el nivel de servicios a los que acceden los «poderosos», como por ejemplo:

  • acceso a la ayuda de un asistente personal, disponible en cualquier lugar y en cualquier momento
  • acceso a las salas VIP de los aeropuertos, a los «Club Centurión»
  • asientos especiales de primerísima clase en los vuelos, con beneficios exclusivos
  • atención personalizada en hoteles de lujo
  • toda clase de seguros incluídos, entre los que se destaca el seguro de vida por una suma de más de 6 ceros
  • no existe límite de crédito, ya que las personalidades no lo necesitan. Todo lo contrario: el gasto mínimo anual no puede ser inferior a 250.000 dólares.

La American Express Centurión implica un estilo de vida sin igual, inaccesible a los ojos del resto de los mortales. La «Negra» cuenta con una división de «life style»: un servicio de logística que, previa entrevista para conocer en persona los gustos y necesidades del cliente, es capaz de conseguir no solo lo mejor, sino lo óptimo en cuanto a las exigencias del adinerado.

En fin, se trata de la Tarjeta más prestigiosa, exclusiva y respetada del orbe, símbolo de distinción y de lujo para sus poseedores. Esto es tan así que, para algunos, no conseguir una de estas es un duro golpe para el orgullo propio. Ante esto, existen dos alternativas: una es esperar el llamado de la tarjeta junto al teléfono. La segunda: vivir como uno más del montón. Es mucho más fácil esta opción. Y mucho más segura.

Finanzzas.com

5 responses to “American Express Centurion: ese oscuro objeto de deseo…

  1. En el futuro los que tengan una centurión van a estallar por los aires.Espero que Al Qaeda mate a todos estos gusanos,porque esta gentuza se merece tener sus cerebros desparamados sobre fina porcelana y su sangre ser embotellada.Mi mensaje es:maten a estos hijos de puta sin contemplaciones ni remordimientos y aplasten las cabezas de sus hijos y violen o quemen a sus mujeres e hijas.

    Lo que he leido da auténtico asco,a un pedófilo se le puede canonizar antes que a un cerdo de estos.

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