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¿Por que pagar impuestos?

Algo que nos inquieta día a día es ver como nuestro salario se reduce casi a la mitad, y en algunos países a mucho más que ella, cuando pagamos los impuestos a nuestro querido Estado.

Creo que en el mundo, no debe existir persona que le agrade pagar impuestos, al menos las personas de existencia visible o físicas, ven esto como un “abuso” cuando gran parte de su dinero ganado con esfuerzo se esfuma ante las garras de un gobierno que poco hace por sus habitantes.

Sin embargo, tenemos que saber que los pagos de impuestos son obligatorios y el gobierno realmente usa ese dinero para construir y proveer de servicios públicos. Piense por ejemplo, que sucede si deja de funcionar semáforo por unos minutos y se crea un embotellamiento vial; si esto lo trasladamos a los hospitales y las escuelas, el caos sería mucho más terrible.

Además, para todos estos servicios el Gobierno crea empleos que no compiten en el mercado laboral. En el caso de que se despidieran a todos, porque no hay dinero proveniente de impuestos, habría miles o millones de personas en la calle esperando para conseguir un empleo, lo que haría que bajen los salarios al existir más oferta que demanda.

Igualmente ante todo esto, ¿a quién le gusta pagar impuestos?

Claramente, a nadie, ni a los que saben que viven porque el resto pagan impuestos. Sin embargo, el pago de impuestos tiende a lograr el bien común, y hay que tomarlo así, más que una obligación legal impuesta.

¿Cómo lograr que no se evadan impuestos?

La principal causa de la evasión es la falta de cultura impositiva. En los países con mayores niveles de desarrollo y educación, existen tasas de evasión muy inferiores a las de naciones que están en vías de desarrollo.

Esto se logra por generar una conciencia sobre la importancia de pagar sus impuestos y de la responsabilidad social. Además, estos países lograr mostrar que su aporte, sumado al de todos los contribuyentes, rinde frutos en el desarrollo de su país.

Entonces, para disminuir la evasión, se debería dar la adecuada información sobre el uso que se da a los fondos fiscales, y además, mediante la comprobación de los beneficios que estos fondos reportan al bienestar comunitario y personal.

Pero es importante saber que, aunque uno espere comprobar los beneficios, los impuestos son cantidades de dinero que se exigen obligatoriamente por ley sin que exista una contraprestación individualizada. Es decir, esta tarea de comprobar un beneficio por parte del pago de impuestos, es mucho más complicada que si se ve reflejada por los trabajos realizados desde el pago de una tasa o contribución. Por ello, el Estado debe reflejar claramente en qué se gasta el dinero que nos quitan.

Principales impuestos directos que se aplican en España:

Estos impuestos son los más, digamos, democráticos, porque gravan la capacidad contributiva y no un objeto transaccional. Es decir, que los que más tienen o ganan serán los que más paguen, y viceversa. En cambio, hay impuestos creados para beneficiar a estos ricos que ganan mucho dinero, y son los impuestos indirectos, que gravan transacciones específicas sin importar las personas. Este tipo de impuestos son los que nos duelen, los que nos hacen sentir timados y los que afectan al grueso de la población española, y a la de cualquier país que existan.

El impuesto indirecto o regresivo estrella es el IVA o Impuesto al Valor Agregado. Con una tasa fija, (que en algunos productos puede ser menor, pero fija al fin) para cualquier transacción con tal producto o tal servicio, recae sobre el consumidor final, que es el que no puede trasladarlo, y así se exime del pago del impuesto a las empresas (exime en un sentido muy amplio, porque pueden trasladarlo, lo que no implica que a veces deban pagar el impuesto).

Son estos impuestos los que nos dan ganas de no pagar más un euro al estado, porque hacen de cuenta de que todos somos iguales, pero a la hora de devolver ese aporte en beneficios, hay diferencias.

Imagen: Flickr

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