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¿Moneda fuerte o débil?

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Una declaración que escuchamos con frecuencia de los analistas económicos es que Estados Unidos necesita un “dólar fuerte”. La mayoría de las veces, el segmento no económicamente inteligente de la población, asiente con la cabeza.

A falta de una comprensión de por qué una moneda fuerte es beneficioso (o incluso lo que significa una moneda fuerte), la mayoría de las personas prefiere una moneda fuerte a una débil. Sin embargo, las palabras “fuerte” y “débil” son la fuente de mucha confusión sobre este tema.

La mayoría de los expertos están de acuerdo en que una moneda fuerte es mejor en una economía normal, próspera. Sin embargo, estos mismos expertos sostienen que una “debilidad” de la moneda, en realidad, puede acelerar la recuperación de la recesión.

Concepto de moneda “débil” y “fuerte”

Una moneda fuerte significa realmente es aquella situación en la cual se puede conseguir una gran cantidad de moneda extranjera, con poca de la propia. Es decir que, los ciudadanos y las empresas pueden obtener más bienes y servicios extranjeros por la misma cantidad de dinero.

Una moneda débil, es una que se puede cambiar por una pequeña cantidad de moneda extranjera. De esta manera, las monedas extranjeras comprar más de nuestros bienes y servicios que los que podemos comprar de ellos.

De lo mencionado anteriormente, parece que una moneda fuerte es siempre más deseable. Lo que atrae es el hecho de que una moneda fuerte beneficia a los consumidores por mantener bajos los precios de las importaciones y mantiene la presión en los productores y exportadores a mantener bajos los costos y elevar la productividad; también crea atracción de inversión extranjera con más facilidad. Esto, en épocas estables

No obstante, una moneda fortalecida puede retrasar la recuperación económica,  reducir la demanda de nuestras exportaciones en relación a la demanda de importaciones. Entonces, las palabras “fuerte” y “débil” en cuanto a las monedas no son categóricamente “bueno o malo” como un todo. Ciertos segmentos de la economía están heridos o son ayudados, dependiendo de si estamos en una recesión o no.

Además, durante las recesiones, una “debilidad” de la moneda ofrece un impulso necesario a la deprimida economía mediante la promoción de las exportaciones que se incrementan hacia otros países.

En gran medida, las palabras “fuerte” y “débil” oscurecen el sentido profundo de la cuestión, que es si (y cuando) es mejor que nuestra moneda valga más o menos que las monedas extranjeras

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