Las dos caras de la moneda de Repsol

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Dos noticias han marcado la jornada de Repsol YPF. Una buena, y otra que no le sienta bien a la compañía.

Entre las más favorables, la petrolera ha anunciado que aumentará la inversión prevista en el Valle de Escombreras (Cartagena) en más de un 50%, hasta alcanzar los 3.262 millones de euros.

De esta manera podrá duplicar su capacidad de destilación en la región, que pasará a producir 11 millones de toneladas anuales, unos 220.000 barriles al día, con lo que se situará a los niveles de Cepsa en Algeciras o Petronor en Bilbao.

Para el director general de Downstream de Repsol, Pedro Fernández Frial, esta operación es «la mayor inversión industrial realizada nunca en España».

 

Fuerte inversión

Según Repsol YPF, la inversión inicial prevista era de 2.100 millones de euros, aunque la suba de los precios ha encarecimiento del proyecto. Sin embargo todo seguirá los caminos previstos y la refinería de Cartagena se convertirá en una de las más modernas, con mayor capacidad de conversión del mundo, y maximizará la producción de combustibles limpios para el transporte.

Pero la moneda tiene otra cara, y no es la mejor para acompañar las buenas nuevas difundidas con bombos y platillos desde España.

Cruzando el Atlántico, desde Argentina, han informado que el gobierno ha decidido prohibir la exportación de combustibles líquidos hasta que el mercado local se encuentre plenamente abastecido y con los precios vigentes al 31 de octubre pasado.

> En los últimos meses el precio de los combustibles se ha elevado hasta llegar, las líneas “premuim”, hasta casi un dólar el litro.

Pero donde mayores inconvenientes se han registrado ha sido en las provincias donde los precios son más altos y la escasez se ha tornado diaria, entorpeciendo el transporte y las actividades rurales que movilizan económicamente esas zonas.

Via: elpais.com


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