España deberá costear la política ambiental que le exige Bruselas

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La Unión Europea en su afán de cumplir metas importantes, ha priorizado para 2020 reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% respecto de 1990 y así consumir un 20% de la energía proceda de energías renovables, como la eólica o la solar.

Para cumplir estos objetivos contra el cambio climático, ha asignado dos objetivos obligatorios para España. Por un lado, aumentar hasta el 20% la utilización de las energías renovables para 2020 con respecto a 2005, y por otra parte, deberá reducir un 10% su nivel de emisiones de gases de efecto invernadero en sectores como el transporte o la vivienda.

 

Todo tiene su precio

El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, reconoció que reducir las emisiones contaminantes tendrá un coste, pero si no se hace ahora, en el futuro terminará pagándose más caro.

Frenar el cambio climático, tendrá un coste de 3 euros por ciudadano europeo por semana. Para no perder competitividad, la normativa penalizará la importación de productos industriales que provenga de aquellos países que no son cuidadosos con el medio ambiente.

Ante el Parlamento Europeo, Barroso sostuvo que «Es cierto, van a tener un coste, pero es un coste asumible, y tenemos que compararlo con el coste que tendría no hacer nada». Según el funcionario, si la UE no emprende un plan ambicioso de reducción de las emisiones de efecto invernadero, el coste para los europeos sería de 60 euros por persona a la semana.

 

La industria, pone frenos

La mayor resistencia al plan europeo viene de la industria, sobre todo de aquellos sectores productivos más contaminantes, como son el acero, el cemento, el aluminio o la química.

Los empresarios temen que, al tener límites a las emisiones, sus productos se encarecerán y serán menos competitivos frente a los de empresas de otros países, como China o India, que no tienen límites a sus emisiones.

Via: cincodias.com