Diferencias entre PIAS y PPA: descubre las más importantes

Existen algunas siglas que todos hemos escuchado en alguna ocasión a la hora de buscar productos financieros atractivos en los que depositar nuestros ahorros. Dos de las siglas más comunes son PIAS y PPA, aunque son grandes desconocidas para buena parte de la población.

Ambas son soluciones de ahorro enfocadas a la jubilación que ofrecen las aseguradoras, como este seguro renta vitalicia de Vidacaixa. Pero para que te quede claro en qué consisten ambos conceptos vamos a conocer cuáles son sus similitudes y cuáles son las diferencias entre PIAS y PP.

¿Qué es PIAS? ¿Y PPA?

Para conocer qué son vamos a desgranar primero sus siglas. PIAS son las siglas de Planes Individuales de Ahorro Sistemático, mientras que PPA son las siglas de Planes de Previsión Asegurados. Ambos productos de ahorro cuentan con multitud de similitudes que merece la pena destacar, como son las siguientes:

  1. Son un cobro periódico que complementan las pensiones y que no sustituyen la obligación de cotizar a la Seguridad Social ni tampoco a las pensiones.
  2. Cuentan con interesantes ventajas fiscales tanto durante el periodo de aportaciones como durante el cobro tras la jubilación.
  3. En ambos casos el cliente paga de forma periódica, sea mensual o trimestral. En el momento de cobrar recibe la cantidad aportada más los intereses que esas aportaciones hayan generado con el paso de los años, siempre descontando las correspondientes obligaciones fiscales.

¿En qué se diferencian PIAS y PPA?

A pesar de que cuentan con muchas similitudes existen algunas grandes diferencias que convierten a estos productos en dos productos de inversión distintos. Las diferencias más importantes a tener en cuenta son las siguientes:

Vencimiento

Un PIAS se puede comenzar a rescatar en cualquier momento en función del calendario ofrecido por la aseguradora. En cambio, los PPA solo se pueden rescatar al momento de jubilarse, cuando se declara con una incapacidad permanente, con dependencia severa o incluso cuando fallece el tomador.

Rentabilidad 

Esta es una de las diferencias más importantes a destacar entre ambos productos. Mientras que los PIAS tienen un interés variable que se actualiza o revisa cada cierto tiempo (p.ej. cada 6 meses), los PPA ofrecen al tomador un interés fijo durante todo el periodo que no se puede variar desde el mismo momento en el que se realiza el contrato.

Modo de cobro

Los PIAS están concebidos como una renta vitalicia que se cobra mes a mes desde el momento que se desee, mientras que los PPA se pueden cobrar en diferentes modos de cobro, bien mediante un solo pago en el momento de la jubilación o bien mediante una renta periódica al igual que el PIAS. También existen soluciones mixtas, es decir, puedes cobrar el PPA con una parte en un solo pago y el resto en pagos periódicos.

Fiscalidad

Aunque ambos productos son interesantes a nivel fiscal tributan de forma diferente. El PIAS lo hace como rendimiento del capital mobiliario desde el momento el que se comienza a cobrar, mientras que el PPA tributa a medida que se va pagando y lo hace, además, como rendimientos del trabajo. Por tanto, el tratamiento fiscal es diferente.

Límites de aportaciones

Una última diferencia a tener en cuenta y que resulta importante para aquellos con intención de realizar aportaciones de gran tamaño es el límite de las aportaciones. Los PIAS tienen un límite anual de 8.000 euros anuales y de 240.000 para toda la vida del producto, mientras que los PPA tienen un límite anual de 10.000 euros para menores de 50 años y de 12.500 euros para los mayores de 50.

Como se puede apreciar los PIAS y los PPA son productos que guardan ciertas similitudes, pues su objetivo es complementar la pensión o la renta de una persona al cabo de unos años. Pero también guardan interesantes diferencias que ayudan a los ahorradores a decidir si le conviene más un producto u otro.

Cada aseguradora ofrece a sus clientes unas condiciones diferentes que hay que tener en cuenta a la hora de contratar el producto, pues los intereses pueden ser distintos y ofrecer una mayor o menor rentabilidad. Ambos son productos de ahorro de cara a la jubilación que tienen en cuenta cada vez más personas para complementar sus pensiones públicas de jubilación.