Anheuser-Busch InBev vende once cerveceras de Europa Central

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En noviembre pasado nos enterabamos del nacimiento del nuevo gigante en el sector de bebidas alcohólicas Anheuser-Busch Inbev, nacido de la fusión de InBev y Anheuser-Busch dueñas de las marcas Budweiser, Becks y Stella Artois.

En marzo, el nuevo grupo anunciaba una caída en sus ventas del 95%, y obviamente se esperaban medidas drásticas para componer su situación financiera.

En ese momento los titulares de la nueva compañia culparon a los costos de reestructurar sus negocios a la caída en sus ganancias de los 900 millones de euros logrados a los 49 millones de euros del último trimestre de 2008. Al parecer estos gastos se produjeron por los pagos superpuestos entre las dos compañías.

Resulta difícil comprender como estas mega fusiones pueden producir semejante resultados negativos, cuando se supone que una operación se realiza para unir fuerzas y fortalecerse. Obviamente no fue una fusión bien realizada y hoy la pagarán sus filiales europeas.

Dada su difícil situación de endeudamiento la compañía decidió desprenderse de todas sus filiales en Europa Central (Bulgaria, Rumania, Hungría, Croacia, República Checa, Serbia y Montenegro) con una plantilla conjunta de unos 6.000 trabajadores. En total en estos siete países poseen once plantas, las que producen 15 millones de hectolitros por año.

Aparece como principal comprador el fondo de capital riesgo CVC Capital Partners, que es accionista del servicio belga de correos.

A partir de esta venta la compañía que se creó a partir de la fusión de la empresa estadounidense Anheuser Busch y la belga-brasileña In Bev, se quedaría con los mercados de América del Norte y América del Sur siendo sus principales objetivos.

Por lo tanto amigos europeos aprovechar a tomar Budweiser y Stella Artois, porque no sabe cuánto nos costará luego conseguirlas.