Productos de inversión

| 30 de abril de 2010

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Actualmente como hemos visto, se está dando por parte de los bancos y cajas una lucha por ver quién capta más ahorros, pero existen diversos factores para poder elegir en qué producto invertir, como el plazo de la inversión, además del perfil de riesgo y la fiscalidad.

Ante una crisis siempre el que puede ahorrar es el que medianamente tiene, y que por más que deban pagar el seguro, las tarjetas o préstamo e incluso la hipoteca aún le queda un ahorro como para invertir.

Actualmente existen muchísimas ofertas a diversos plazos, dirigidas a captar el ahorro de los clientes, si bien las ofertas son varias los tipos de interés se encuentran en mínimos históricos.

Algunos expertos aconsejan, al que desea una rentabilidad muy alta, invertir en la renta variable, a través de fondos de inversión o adquiriendo acciones.

Para aquellos que no tienen grandes objetivos de rentabilidad, entonces conviene volcarse por los depósitos, además de ser ideal con la actual oferta por parte de bancos y cajas.

Como dijimos, además de la rentabilidad a obtener, el plazo de la inversión se vuelve importante para decidirse por un producto de inversión. Por ejemplo sirve para aquellos que planifiquen el ahorro para la jubilación y adquieran los planes de pensiones. Pero si desea el corto plazo, la que se muestra ideal es la Bolsa u optar por algún depósito a corto plazo.

Por supuesto que, la liquidez también es imprescindible y se debe de tener en cuenta como recuperará el dinero que deposita en el producto de inversión elegido. Hay que estudiar si existe la posibilidad de reembolso anticipado y si tiene algún coste. Así como las preferencias de rentabilidad y riesgo, el plazo de inversión y condiciones de liquidez del activo financiero, además de la fiscalidad que se vuelve importante para decidir.

Es bueno saber que, los rendimientos del ahorro tributan al 19% por los primeros 6.000€ y al 21% por la ganancia que supere dicha cifra, aunque existen productos financieros que ofrecen tratamiento fiscal favorable, entre ellos los planes de pensiones o los seguros de ahorro. Uno de ellos, son los depósitos a plazo un producto de ahorro que se encuentran entre los más elegidos por los ahorradores españoles.

El ahorro en efectivo y depósitos bancarios llegaban a cierre de 2009 a 819.535 millones de euros, mientras que en fondos de inversión eran 160.933 millones de euros -con datos del mes de Marzo- y 52.043 millones de euros en planes de pensiones del sistema individual en Febrero.

Además vale saber que, la inversión en depósitos se encuentra asegurada por el Fondo de Garantía de depósitos por 100.000€ por entidad y ahorrador, aunque presentan un tipo de interés demasiado bajo. La rentabilidad media de los nuevos depósitos a plazo se redujo desde el 4,18% que ofrecía en Diciembre de 2008 al 2,04% de Febrero de 2010, pero ante la guerra de los depósitos hay entidades que ofrecen al 4% TAE a 12 meses.

Uno de los ejemplos es el Santander, a través de su filial de Internet Openbank, y Sabadell ofrece el 4% a 12 meses. Uno de los requisitos de Santander es un importe mínimo elevado, de 25.000€, además de requisitos de vinculación. Mientras que Sabadell exige una imposición mínima de 600€ por el 4%, además se deberá contratar t un seguro de hogar y de vida y un plan de pensiones.

El acceder a depósitos más rentables, tiene de por medio la vinculación con el banco, debiendo contratar productos (como seguros, fondos de inversión o planes de pensiones). Otra de las ventajas que pueden volcar a elegir un depósito sobre otro es el cobro de intereses anticipados o la cancelación antes del vencimiento.

También pueden encontrarse, productos híbridos que dirigen la mitad del capital a imposición a plazo, ofreciendo rentabilidades más altas que las que ofrecen los depósitos a plazo medio, dirigiendo la otra mitad, a un fondo de inversión.

Por lo que, los fondos monetarios y los de renta fija a corto plazo ofrecen rentabilidades no más del 1%, de esta manera para tener una mayor ganancia se debe de dirigir a la renta fija a mayor plazo, como la renta fija privada, además de introducción renta variable en las carteras.

Algunos gestores recomiendan, combinar fondos con diferentes grados de riesgo. Así como se puede cambiar de un fondo de inversión a otro sin tener de por medio que tributar por plusvalías, las que se rinde ante Hacienda sólo al momento del reembolso.

Por otro lado, las aportaciones a planes de pensiones llegan a deducir directamente de la base imponible del contribuyente, por un máximo de 10.000€ anuales para aquellos con menos de 50 años y de 12.500€ desde los 50 años. Siendo a partir de su ventaja fiscal, ideal como producto para el ahorro a largo plazo. De manera que la ganancia se gravará al tipo marginal del contribuyente que llega a ser de entre el 24% y el 43% y no al 19% ó 21%. Hay que recordar que el plan de pensiones, sólo puede rescatarse en la jubilación o bajo circunstancias excepcionales entre ellas: invalidez, fallecimiento o desempleo de larga duración. Más allá de la falta de liquidez lo mejor es su inversión a largo plazo, ante la jubilación. Durante el último año, la rentabilidad media ponderada de planes de pensiones se ubicó en el 8,49%..

Otra de las opciones la ofrecen los seguros de ahorro. Sus plazos varían entre 5 y 7 años, este tipo de producto es ideal para los que se encuentran ante la jubilación. Y la fiscalidad es interesante siempre que se cobre como renta vitalicia, será más atractiva a mayor edad del tomador del seguro de ahorro. Pero si se elige cobrar en forma de capital, entonces la tributación será de entre el 19% ó 21%. Además de que, el seguro de ahorro no es deducible. Así como tampoco las aportaciones a los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS), pero que les evita a su titular pagar impuestos si se produce el rescate en el término de inferior a 10 años bajo forma de renta.

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