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La recesión ha llegado para quedarse

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Comencemos por el principio: ¿Qué es una recesión? La definición de los libros de economía dicen que ocurre cuando hay una disminución significativa de la producción y el nivel de empleo. Aquí vamos al segundo punto: ¿Qué es en este caso significativo? Y ya entramos en un tema sumamente subjetivo. Hay dos corrientes: una toma en cuenta términos de tiempo (caída del PIB durante 2 o 3 trimestres consecutivos) y la otra toma en cuenta términos cuantitativos (caídas de los indicadores de producción y empleo en un determinado porcentaje)

Pero aún con estas definiciones, sigue siendo arbitrario el período de tiempo y las tasas de caída de los índices necesarios para la consideración de recesión, que seguramente van a depender de las partes involucradas. Incluso hay algunos economistas que dicen que no es necesaria una caída del PIB sino una simple desaceleración en el tiempo. ¿Está claro? ¿No? Bienvenido al club.

En lo que sí están claras son en las causas de las recesiones. Existen básicamente dos grandes causas. La primera: forman parte ineludible de los ciclos económicos. Por ejemplo, en un modelo simple de economía, tras un periodo de producción y empleo creciente sobreviene un proceso de ajuste que provoca sin dudas un decrecimiento en los niveles de producción.

¿Razones de este fenómeno? Una: el aumento de la producción generará un aumento en la demanda del dinero, que a su vez presionará al alza a los tipos de interés logrando que decaiga los niveles de inversión por el precio del dinero. Otra: la creciente demanda de productos puede hacer que la oferta no pueda satisfacerla, presionando sobre los índices inflacionarios y sobre los tipos de interés, produciendo pérdida del poder adquisitivo y una baja en la inversión productiva.

Existe otra causa de las recesiones, denominadas “exógenas”. Es lo que está ocurriendo en la actualidad en Estados Unidos. Sucede cuando las razones de la caída no se corresponden con factores netamente económicos, sino por decisiones o políticas tomadas por Gobiernos o Sectores Económicos. Las malas decisiones en las políticas de préstamos hipotecarios en América del Norte tomadas hace un lustro finalmente dieron sus frutos, y aunque nadie quiera hacerse cargo de este muerto, las consecuencias las estamos viendo en la actualidad.

Incluso, hay serios riesgos de llegar a una situación de estanflación o, incluso, de depresión mundial, producto de las malas decisiones que siguen tomando las autoridades monetarias de Estados Unidos.

En fin, la recesión ya llegó, y la esperamos con pesimismo.

finanzzas.com 

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