La tasa rosa que pagamos sin darnos cuenta

La tasa rosa es algo que sólo la mitad de la población está sujeta a pagar. Y probablemente ni siquiera son conscientes de ello. ¿Estás pagando la tasa rosa?

Este sobre coste se refiere a la cantidad extra que se les cobra a las mujeres  por ciertos productos o servicios. Cosas como productos de limpieza facial, productos de cuidado personal y mantenimiento de vehículos. Así que no sólo nos hacemos menos, pero tenemos que pagar más.

Mirad por ejemplo este estudio sobre el informe de la OCU de las mejores cremas antiarrugas y al leerlo os daréis cuenta que no es «oro» todo lo que reluce, no siempre lo más caro es lo mejor.

¿Cuánto más pagas? Cerca de 1.350 euros al año en costes adicionales. ¿Dónde estamos pagando más? A continuación se destacan algunos de los mayores culpables.

Ropa

compras

Algunas empresas de moda fueron denunciadas por cobrar más a mujeres con tamaño de ropa mayor, pero no para los hombres. Muchos pantalones vaqueros de las mujeres de tamaños más grandes eran entre 12-15 € más caros que los de tamaño estándar. Pero no hubo tal diferencia entre los pantalones vaqueros de tamaño grande y los normales para los hombres.

Estas marcas emitieron un comunicado justificando que el costo adicional se debía a que «estaban creados por un equipo de diseñadores expertos en la creación de prendas más favorecedoras con materiales más elásticos que no están incluidos dentro de los tamaños normales».

Las tintorerías son otro de los lugares donde las mujeres tienen que pagar más por el mismo servicio. Camisas de hombre cuestan casi la mitad que la de los hombres.

Productos para el cuidado estético

Estos son los tipos de cosas que compramos en una droguería, gran almacén o perfumería: maquinillas de afeitar, cremas de afeitar, desodorantes, limpiador faciales. Los productos de las mujeres cuestan 4€ más que productos iguales de los hombres.

¡Esto provoca que al final muchos acaben comprando cosas de hombres! La única diferencia entre las viejas máquinas de afeitar palo genéricas para los hombres y las de las mujeres es que las nuestras son de color rosa. Sorprendentemente, el color tiene poco efecto sobre el proceso de eliminación del vello. Además las cremas de afeitar de las mujeres de verdad tienen el más desagradable olores que se puede tener.

Como es lógico, son las mujeres las que tienen un mayor gasto en cosmética y perfumería, aunque también lo es, que los hombres están aficionándose cada vez más a estos productos. Pero lo creamos o no, las mujeres están gastando mucho más dinero en los mimos productos. ¿Por qué? Pues por el conocido «tándem» de la oferta y la demanda. Los comercios y grandes multinacionales, saben cómo va el mercado, y de ahí es donde sacan su máximo beneficio.

A priori, una mujer puede pagar algo más por un producto que parece mejor, o al que le «añaden» más cualidades, pero en realidad es exactamente igual que otros más baratas. Por ejemplo, las cuchillas «rosas», cuestan 1,80 euros, te hablan del cabezal, de las cuchillas más suaves, y de un mango súper cómodo, vamos igual que en los anuncios. Y luego nos vamos a las cuchillas azules, y tenemos más unidades por menos dinero. Cuando en realidad su función es la misma. 

 

Reparación de vehículos

Creo que éste es un viejo cliché pero es cierto. En su día se hizo un estudio en el cual tenían que llamar los hombres y las mujeres a diversos talleres de reparación para preguntar el precio de tener que reemplazar un radiador. Las mujeres que aparentaban no tener ni idea pagaban un 10% más de media que los hombres que actuaban de igual similar manera.

Por lo tanto, vale la pena intentar informarse en el caso de comprar o requerir un servicio de algo que se suele tener muy poco o ninguna idea, y esto va para ambos sexos.

¿Qué se puede hacer para evitar la tasa rosa?

Se están haciendo algunos progresos en cuanto a la tasa rosa. En virtud a diversas leyes, las compañías de seguros ya no pueden cobrar más a las mujeres por servicios idénticos.

La mejor manera de evitarlo es simplemente comprar la versión masculina de determinados productos, realizar nosotros mismo algunos quehaceres y investigar los mejores precios en varios sitios. En varios países lo que han estado haciendo es publicar en las redes sociales fotos de los productos con precios desiguales para que al enterarse el resto de mujeres dejarán de adquirirlos y la vergüenza que genera tal acto hiciese que las empresas rectificasen. Tened en cuenta que suele ser más efectivo publicar una queja en twitter que escribir una reclamación o peticiones de firmas.

Pues esta es la última noticia que ha salido a la palestra, después de que el Ministerio de Economía Francés, esté investigando  por una posible subida de precios para las mujeres. Obviamente una práctica totalmente discriminatoria e ilegal, teniendo en cuenta que ambos productos reúnen las mismas características. Pero, si lo pensamos bien, no sólo ocurre en estos productos. 

¿Por qué no pagamos lo mismo? ¿Realmente es discriminatorio?

Pues sencillamente porque somos mercados diferentes. Ocurre lo mismo con las marcas. Tu pagas la marca, aunque el producto de una y otra vaya a tener el mismo fin. Con los hombres y las mujeres pasa lo mismo, pero en realidad no es una discriminación. Es a lo que nos referíamos con la Ley de la Oferta y la Demanda. Las empresas, como cualquier otra, quiere obtener el máximo beneficio, y gracias a numerosos estudios saben que una mujer está dispuesta a pagar mas por cualquier cosmético, por el simple hecho de darle más valor que el que le da un hombre.

Si nos fijamos, los relojes de hombre son más caros que los de mujer, pues estos son más asiduos a gastarse más en este accesorio. La ropa de niños, es mucho más barata que la de mayores, ya que generalmente los consumidores se gastan más, por lo que cuanto si lo ven algo más barato, es posible que compren algo más. Por tanto, la «tasa rosa» no es algo que sólo ocurra en los productos de mujeres, es la sencilla diferencia de precios que hay entre todos los productos del mercado, y si son más caros es porque el diseño o cualquier otro factor es diferente, siempre habrá algo que los distinga y que otorgue a la empresa la posibilidad de venderlo más caro.