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Bonos basura

Los bonos basura o “junk bonds” son los bonos de baja calidad crediticia que suelen llegar a ser calificados por las agencias de rating. En otras palabras, se refiere a productos de elevado riesgo en comparación con el resto de los bonos ya sea por su exposición a la suspensión de pagos u otros acontecimientos relacionados con su “peligrosidad volátil”. En compensación a este mayor riesgo, ofrecen un tipo de interés más elevado, y en ocaciones demasiado tentador porque suele estar muy por encima de la media del mercado, lo cual ha llevado a más de uno al fracaso, y a pocos dentro de un universo de millones, a la gloria.

El nivel de riesgo de estos bonos basura es clasificado por agencias de calificación o de rating, que son las encargadas de subir o bajar esa nota. este tipo de bono suelen tener las peores notas debido precisamente al nivel de riesgo que ofrecen.

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Agencias de Rating

La mayoría ha oído hablar en los últimos meses de compañías como Standard & Poor´s, Moody´s, o Fitch. Son agencias de rating que califican a la baja o al alza las notas de entre otros los países y que en estos meses están manteniendo el pulgar hacia abajo como se hacia en el Coliseo Romano para decidir quien vivía y quién no en este caso deciden en quien se debe confiar y en quien no lo que genera incertidumbre en los mercados y quejas de parte de los que califica, ninguna de ellas está teniendo contemplaciones y a partir de sus calificaciones se ha ido achicando el grupo de los países que tenían triple A. Las agencias de calificación o de rating, son aquellas que califican el riesgo crediticio de los emisores de valores y de sus obligaciones financieras. Se caracterizan por ser intermediarios de la información ayudando a los inversores a tomar decisiones. La calificación es solamente una predicción sobre la probabilidad de que una compañía quiebre.

En España, por ejemplo las exigencias de calificación son muy puntuales, afectando así a la corriente de inversión. Si bien no se exige una calificación para la admisión a cotizar en la Bolsa, no obstante, cualquier emisor puede solicitarla voluntariamente.

La predicciones sobre el emisor pueden ser “positiva, negativa, estable o incierta” y su deuda “de inversión” o “especulativa”. Así dar un mayor margen a la elección del inversor.

Su reputación surge de la independencia de sus opiniones y de la cantidad de aciertos durante años. Se crean en 1909 evaluando las emisiones de obligaciones de las compañías de ferrocarriles en Estados Unidos. Su servicio de recopilación de información ha desplazado al que era prestado por los bancos al examinar la solvencia de las empresas que ellos mismos financiaban.

Por otra parte, se las considera una influencia en la política, ya que evalúan el riesgo asociado a las emisiones de deuda pública, “decidiendo” la suerte de los gobernantes.

El problema es que, estas agencias, han adquirido un gran poder, ya que sus calificaciones pueden obligar al Estado o distintas empresas a pagar mayores tasas de interés por sus créditos debido a ser consideradas más riesgosas

Retomando el ejemplo español, el hecho de que una de las tres agencias le haya reducido su calificación de “sobresaliente” a “notable”, le genera que las emisiones de deuda, planificadas para hacer frente a la crisis, que serán realizadas hasta el 2011, se encarezcan. Se deberá abonar 115 puntos básicos por encima de Alemania, lo que supondrá abonar un incremento de 11.000 millones de euros.

Lista Sobre los Rating de Algunos Países:

-Rating España

-Rating Bélgica

-Rating Portugal

-Rating Francia

-Rating Italia

-Rating Hungria

-Francia pone en riesgo su triple A

-Rating deuda Irlanda

-Agencia europea de rating

-Fitch le rebaja la nota a España a AA-



Rating Italia

Si la rebaja de la nota de España sorprendió a su Gobierno la rebaja de la nota a Italia tampoco cayó bien, nunca cae bien seamos sinceros pero algunas veces es esperado y otras no. A tomar en cuenta es el rating de España y el ranking mundial de credit rating, para ver como se encamina la situación general.

Fitch agencia de medición de riesgos optó por rebajar la calificación soberana de Italia más que a España, cayó, unos tres escalones, pasando de Aa2 a A2, y acompañada de una perspectiva negativa.

Esta rebaja se debe a que sufre altos niveles de deuda pública. Y que cayera en tres escalones se debe a que se viene dando un sostenido aumento de la posibilidades de Italia en cuanto a dificultades financieras, esto se da por la mirada de los mercados y los altos niveles de deuda que se registran en la zona euro.

La agencia Moody’s ya había puesto en revisión el 17 de Junio de este año la potencial rebaja la nota de deuda soberana de Italia, lo que concretó ahora, pero dejo la nota de Prime-1 sobre la deuda a corto plazo italiana.

Otra de las causas para su rebaja, se basa en los riesgos de financiación en el largo plazo de los países que forman la zona euro junto a los altos niveles de deuda pública, en el caso de Italia.

Otro dato negativo sobre Italia es que su nivel de endeudamiento llegaría al 120% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2011, superando el 104%.

Se Venía Venir la Rebaja:

Deciamos que el rating de Italia podía moverse a la baja a juzgar por Moody’s dada su incapacidad de poder reducir su déficit, algo que varios de los países europeos sufren y que tienen su rating a la baja ejemplos sobran.

Ante ello, Moody’s la agencia de calificación financiera, podía  y “finalmente lo hizo”  llegar a rebajarle la nota de la deuda de Italia, esta se encuentra en el rango del “Aa2″, esto se debería a diversos los riesgos que impiden que logre crecer como necesita sumado la situación de los mercados financieros y que el Gobierno actual de Berslusconi no logra con las medidas de ajuste poder achicar su déficit.

Mientras que otra agencia de calificación como Standard & Poor’s le asignaba una nota a Italia de una “A+” aunque bajo un panorama negativo. Y la agencia calificadora Fitch Ratings, le asignaba una califiación “AA- “ aunque de tendencia estable, ahora quedo en A+.

A todo esto, la revisión a la baja, traería una mayor incertidumbre a Italia ya que debe afrontar dificultades en la aplicación de los planes de consolidación fiscal que debería ayudar a reducir la deuda.

Tanto expertos como ciudadanos se preguntan ¿Que significa una baja de la calificación de deuda? España e Italia, la verdad puede significar muchas cosas como un empeoramiento de la percepción de estos países de parte de los mercados y autoridades europeas como la profundización de la crisis interna, las implicancias son varias y difíciles de sobrellevar.

Pese a todo, los bonos suben

A pesar del mal panorama, los rendimientos de los bonos subieron tras un informe mejor de lo esperado en los pedidos de bienes duraderos, lo cual hace impulsa la distracción de los inversores de cara a las palabras de la Reserva Federal, en voz de Ben Bernanke, dentro de dos días. Pero, nada quita el miedo a la recesión en Estados Unidos.

En la mañana del día de hoy, un informe del gobierno mostró los pedidos de bienes duraderos (por lo general muy costosos artículos diseñados para una vida de más de 2 años) subió un 0,7% en julio. Los economistas esperaban una caída de la cifra en el 0,5%.

El informe fue visto como una señal positiva para la economía, ya que los consumidores y las empresas suelen comprar bienes duraderos sólo cuando se sienten optimistas sobre su situación financiera.

Como resultado, los precios de los bonos del gobierno de los Estados unidos, aquellos que son vistos como un refugio seguro en tiempos de incertidumbre, tales como el oro, se vieron en caída, mientras que los rendimientos, que se mueven en sentido contrario, aumentaron.

El sentimiento de consenso es que la economía se está debilitando, y cada vez aparecen datos económicos que van en contra de ese sentimiento, lo que se traduce en una venta masiva de bonos del Tesoro.

Sin embargo, sigue la pregunta, ¿estamos frente a una próxima recesión?

Pues, parece que no, pero dicho esto, los bonos del Tesoro siguen estando cerca de los mínimos históricos. A 10 años cotiza a 2,26%, no lejos de su récord menor de un 2,06% que tocó el 18 de agosto.

Asimismo, durante hoy por la tarde se subastaron 35 mil millones de dólares en valores a cinco años con un rendimiento mínimo histórico del 1,029%. A pesar de la baja producción, la demanda fue fuerte ya que los inversionistas presentaron más de $95 mil millones en licitaciones de los títulos.

Los inversionistas están recurriendo el valor de los bonos del Tesoro, aunque a tan bajos rendimientos, debido a que estos bonos prácticamente garantizan por lo menos un retorno pequeño. Las acciones ofrecen ninguna garantía, especialmente cuando los datos económicos son débiles y los mercados, volátiles.

Mientras tanto, el anuncio hace dos semanas que la Reserva Federal planea mantener las tasas de interés cerca de mínimos históricos por lo menos hasta mediados de 2013 también se ha mantenido bajos los rendimientos.

Algunos inversionistas están esperando presidente de la Fed, Ben Bernanke, para que haga alusión a las medidas de estímulo en un discurso en Jackson Hole, Wyoming, el viernes.

El año pasado en Jackson Hole, Bernanke, recordamos, mostraba al mercado el QE2, un programa de compra de bonos destinados a impulsar el gasto en medio de un lento crecimiento económico.

¿Qué se traerá entre manos Ben?

A continuación, un video muy interesante que explica cómo se llego a la actual situación y qué medidas no se deben tomar para salir de ella:

Fuente: CNN Money

¿Doble recesión en Estados Unidos?

Una recesión se define como dos trimestres consecutivos de contracción del producto interno bruto (PIB). En este sentido, Estados Unidos experimentó cuatro trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB desde el tercer trimestre de 2008 hasta el segundo trimestre de 2009, una recesión de buena fe.

Pero incluso después de que el PIB comenzó a crecer, entre una preocupante situación económica mundial, con alto desempleo, la Unión Europea con una crisis de deuda, la amenaza de una inflación galopante en el país y el extranjero, el derrame de petróleo del Golfo y más, dejó a muchos preguntándose si la recuperación sería de corta duración.

En el verano de 2010, destacados economistas habían pronosticado una recesión de doble caída, una situación en la que la economía empieza a recuperarse de una recesión, luego se sumerge de vuelta.

La Oficina Nacional de Investigación Económica no reconoce el término ni tampoco sobre si el evento temido ha pasado.

Algo en lo que todos los economistas están de acuerdo es que los consumidores desempeñan un papel fundamental para poner fin a las recesiones. El gasto del consumidor es por lo menos dos tercios del total del PIB en los Estados Unidos. Una de las señales de advertencia de una recesión de doble caída es el estancamiento de la confianza del consumidor en la economía.

El Índice de Confianza del Consumidor, calculado por el Conference Board, tocó fondo en febrero de 2009 llegando a 25.3. Ese número subió como la economía se recuperó, pero luego tuvo una estrepitosa caída en junio de 2010 tras una serie de informes de desempleo en alza. La baja confianza en la economía por lo general significa que los consumidores ajustan sus bolsillos y recortan el gasto.

De acuerdo con la Oficina de Análisis Económico, el gasto del consumidor aumentó a un ritmo moderado durante el segundo semestre de 2010, así como la renta disponible de los consumidores se redujo en unos meses. La Reserva Federal también hizo su parte para evitar una recaída. En un esfuerzo por mantener bajas tasas de interés, lo compró cientos de miles de millones de dólares de títulos del Tesoro.

Históricamente, los bajos tipos de interés han estimulado el endeudamiento de las empresas y hogares, y el dólar más barato ha sido una bendición para las exportaciones.

El miedo a la recaída parece haberse desvanecido por ahora. El PIB creció un 2,6% y 3,2% en el tercer y cuarto trimestre de 2010, respectivamente. Pero después, una década que finaliza humillada por la crisis económica, ¿estaremos próximos a otra recaída?

El Plan Obama

Ahora que la crisis del techo de la deuda está “superada“, el presidente Obama está dispuesto a centrarse en el mayor problema que sufre la economía estadounidense: la débil creación de empleo.

Parte de su receta para el año 2012 gira en torno a la reducción de impuestos a la nómina en 2 puntos porcentuales y la ampliación de las prestaciones por desempleo. La idea es darle a la gente más dinero para gastar, lo que atraerá a las empresas a contratar trabajadores adicionales para satisfacer la demanda.

¿No son los programas ya en marcha?

Claro que lo son, pero el jurado todavía está deliberando sobre si realmente ayuda al país la idea de estimular el crecimiento económico mediante la creación de empleo.

Después de todo, el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa insignificante anual del 1,3% en el segundo trimestre, mientras que el desempleo sigue siendo alto, llegando a 9,1% en julio.

El gobierno de Obama, el pasado diciembre, discutía acerca de una reducción del impuesto sobre la nómina durante este año como parte del programa de bajas en impuestos, frente a los republicanos en el Congreso. Se establecía que se reduciría el impuesto a los trabajadores a 4,2% desde el 6,2%.

Por su parte, las prestaciones por desempleo se alargaron a la longitud actual de 99 semanas.

Estos programas económicos no son baratos. El recorte de impuestos de nómina y la extensión de prestaciones por desempleo costo $ 112 mil millones y $ 56,5 mil millones, respectivamente.

Pero el presidente se siente que vale la pena el costo. Esta idea está aliada de las de reactivación económica impulsadas en Minnesota el lunes, donde destacó Obama la reducción de impuestos de nómina, donde una familia típica tendrá 1.000 dólares más para gastar.

Claramente, en consecuencia “también significa que las empresas tendrán más clientes“, dijo. “Y eso significa que puede contratar a unas cuantas personas más“.

La ampliación del plazo para solicitar las prestaciones por desempleo, una vez más es una cuestión complicada. Algunos expertos dicen que tal apoyo a largo plazo en realidad mantiene la tasa de desempleo elevada, ya que desalienta a las personas en busca de un puesto de trabajo.

Sin embargo, no hay duda de que estimula el gasto. La fórmula es simple, por cada dólar de gasto en prestaciones por desempleo se impulsa la economía por 1,60 dólares.

El problema es que a pesar de que el gasto de los consumidores aumentó, las empresas no están preparadas para iniciar la contratación. Todavía hay mucha incertidumbre y falta de confianza para impulsar a las empresas a ampliar sus nóminas. ¿Funcionará el Plan Obama?

El largo camino hacia la “AAA”

¿Hemos visto a cuánto vasto imperio caer? Roma, Grecia, Ya nada nos sorprende en este mundo informatizado y con grandes expectativas en los considerados “más débiles“. Ahora que lejos está la calificación crediticia “AAA”, Estados Unidos aplica para la frase de “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde“.

Sin embargo, todos los inversores no creen lo mismo, ¿cuán lejos se encuentra de una segunda oportunidad? ¿Qué tanto debe hacer Estados Unidos para recuperar la máxima calificación? Pese a esto, debemos mirar primero las causas de la caída, que simplemente mostraban señales que estaban allí.

El gran endeudamiento parecía simpático en un principio hasta que los plazos eran más cortos y las tasas más altas. Cuando el oro subía, “era atractivo para invertir” pero no veíamos que a mayor precio del oro menor la confiabilidad en nuestra moneda. Además, no prestábamos tanta atención a que ya hacía unos cuantos meses que la tasa de paro estaba en cifras impensadas en aquel país.

No obstante todo lo anterior, aún está a tiempo de recuperar el rating “AAA”. Pero el camino es largo y arduo, y más que esto último por sobre todas las cosas. Lo primero que se debe plantear el país es un objetivo fiscal: se debe saber hacia dónde hay que ir.

Esto no surge de ningún análisis puntilloso sino que las agencias calificadoras lo han dejado claro, como también otros grupos externos.

Se debe generar suficiente ahorro que sea útil y suficiente en virtud de estabilizar la deuda federal de modo que ésta no crezca más rápido que la economía. Así, se debería tratar de equilibrar el presupuesto, que mejor dicho sería estabilizar la deuda, pero suena agradable a los oídos el primero.

¿Cómo estabilizar la deuda? Primero, se debe conseguir reducir el déficit hasta que represente el 60% del PIB (no estamos pidiendo mucho dado que históricamente ha estado por debajo del 40%). Pese a ello, esto es difícil, así que con un 70%, donde se necesitarían ahorros de al menos 4 a 5 billones de dólares en la próxima década; será suficiente.

Otro de los puntos clave será planear a largo plazo, y en forma multianual. Así, este año se debe aprobar un plan que genere esos billones de dólares en ahorros. No hay que esperar a 2012 para ver si llega ¿el fin del mundo? Al parecer, si se no se hace algo pronto, el año próximo será algo similar a ello. ¡Cuidado! Tampoco debemos ver qué sucede en las elecciones presidenciales, cuando los políticos están más ocupados en cumplir sus promesas inviables.

Asimismo, a esto debemos agregar que las negociaciones para elevar el límite de la deuda ayudaron, pero no solucionaron los grandes problemas. Ahora para remontar la calificación crediticia se debe hacer mucho más, pero sin atacar al pueblo como estará haciendo este Gobierno.

Por ejemplo, no se le puede quitar presupuesto a la Seguridad Social. Si bien existe la posibilidad de aumentar la edad de jubilación, corregir los ajustes por costo de la vida y añadir a los cálculos de las prestaciones sociales para que los beneficios se distribuyan mejor de acuerdo con la necesidad de cada persona; no se debe nunca reducir el consumo interno.

Por otra parte, el recorte del gasto discrecional es fundamental pero paralelamente hay que aumentar la inversión en las principales áreas de inversión pública.

Si Estados Unidos hace todo esto, tendrá el respeto y la calificación “AAA” nuevamente en sus manos a fines de este año. Si no, pagarán un precio muy alto.

Composición Deuda Estados Unidos

El tema recurrente de las últimas dos semanas ha sido el de la deuda pública de Estados Unidos, que hoy logró alcanzar ya el 100% del Producto Interno Bruto (PIB), tras haber pasado solo pocas horas desde que el Congreso aumentara su techo legal.

Según informó el Tesoro de dicho país, la deuda del Estado federal creció el día martes en más de 238.000 millones de dólares, alcanzando 14,5807 billones de dólares, superando el PIB de 2010 de 14,5265 billones.

Tal como estimaba el gobierno, el PIB de 2011 se encamina de todas formas a superar ese total: la actividad económica estadounidense en el segundo trimestre fue, en proyección anual, de 15,0038 billones de dólares.

Pero, ¿cómo se compone esta bola de dinero que debe abonar Estados Unidos? Pues bien, a continuación una tabla que resume los montos y acreedores:

AcreedorDeuda en Billones de Dólares
Reserva Federal1,427
Inversores Nacionales3,766
China1,152
Japon0,9069
Inglaterra0,333
Otros Extranjeros2,086
Pensionados (Seg. Soc.)2,433
Inválidos (Seg. Soc.)0,1731
Jubilaciones0,7827
Salud para ancianos0,3373
Otros1,006
Total14,207

Asimismo, los números que se dieron a conocer durante la jornada de ayer confirman lo que decía el gobierno de Barack Obama desde hacía varios meses: en la noche del 2 de agosto, el Tesoro se habría quedado prácticamente sin liquidez si no se aumentaba el techo legal de la deuda.

Lo bueno es mirar para atrás, y ver que la última vez que esto había sucedido, es decir que la deuda pública estadounidense superó su PIB, data recién en el año 1947 en el período inmediato de la posguerra.

Y lo más tenebroso es la evolución de los últimos años, dado que la deuda del estado federal pasó de 10 billones de dólares en septiembre de 2008, a 12 billones en noviembre de 2009 y a 14 billones en diciembre de 2010.

Sin embargo, no debemos echar culpa sólo a Barack Obama por esto, sino que, miremos más atrás y veremos como el presidente anterior hizo estragos después del atentado de las Torres en septiembre de 2001.

La tabla siguiente, lo resume todo:

AñoDeuda en Billones de DólaresPresidencia
2000-5,5Bill Clinton
2001-5,8George W. Bush
2002-6,2George W. Bush
20036,8George W. Bush
20047,3George W. Bush
20058George W. Bush
20068,5George W. Bush
20079George W. Bush
200810George W. Bush
200912Barack Obama
201013,5Barack Obama
201114,2Barack Obama

Finalizando, lo bueno es que las tres principales agencias de calificación aún mantienen y atribuyen a la deuda pública estadounidense la mejor nota posible: AAA. En cuanto a perspectivas, Standard and Poor’s colocó en “negativa” desde abril, Moody’s lo hizo el martes, mientras que Fitch mantiene una perspectiva “estable”. ¿Será así por mucho tiempo más?

Bajada calificación de Estados Unidos ¿Qué consecuencias tendrá?

Pese a que ahora no debemos preocuparnos por los estragos que un default podría causar en nuestras finanzas, otra amenaza persiste para los estadounidenses y sus inversores: las consecuencias de cualquier rebaja futura de la calificación de deuda del gobierno de los Estados Unidos.

Standard & Poor’s indicó que podría bajarle la calificación de crédito “AAA” de Estados Unidos si duda que el gobierno tiene una solución creíble al aumento de la carga de la deuda del país. El martes, las agencias Fitch y Moody’s reafirmaron su calificación “AAA” de los Estados Unidos, aunque ambos servicios advirtieron que una rebaja aún podría ocurrir en los próximos meses.

Con una rebaja se podría agregar más temor y la incertidumbre de la recuperación económica estaría haciendo estragos en el mercado. Como resultado de ello, aconsejan a los inversores tener cuidado con sus carteras de acciones e ir gravitando hacia las acciones de empresas más grandes y estables.

¿Por qué no ir directamente a las acciones de países emergentes? Para empezar, las multinacionales son una apuesta más segura que la volatilidad de las acciones de mercados emergentes, especialmente en tiempos de incertidumbre económica. Actualmente, las multinacionales de Estados Unidos están cotizando a valores mucho más atractivos que las acciones de mercados emergentes.

¿Qué hacer con los bonos?

Al año de la rebaja de la calificación de Canadá en 1993, los rendimientos de los bonos a 10 años pasaron del 7,6% al 8,1%. Sin embargo, mientras los estrategas de renta fija anuncian que una baja en la calificación de crédito del Tío Sam podría conducir a un aumento en los rendimientos de los bonos del gobierno, creo que no será un salto grande.

Eso es porque los bonos del Tesoro, a diferencia de los valores de Canadá, se consideran una inversión por defecto para los inversionistas globales en busca de seguridad.

¿Qué hacer con el dinero en efectivo?

La seguridad relativa de los diferentes vehículos en los que podría esconder su dinero en efectivo, tales como cuentas, fondos o los bonos del Tesoro a corto plazo, no estarían tan afectados por la rebaja. Aquellos inversionistas asustadizos que no quiere dejar su dinero en bonos del Tesoro podrían sentirse más seguro al poner ese dinero en una cuenta bancaria.

En cuanto a los fondos, que no están asegurados, el efecto de una rebaja no se espera que sea espectacular, ya que estos fondos suelen invertir en deuda a corto plazo, y la discusión de la rebaja ha sido hasta ahora limitada a largo plazo en Bonos de Estados Unidos.

A pesar de una rebaja de la deuda todavía serían considerados un refugio seguro.

¿Qué pasará con las deudas?

Hasta ahora los inversores parecen optimistas sobre el futuro. A largo plazo, un bono a 10 años, estará en mayor demanda, mientras que muchos bonos a corto plazo tendrán una caída de la demanda. Debido a que los rendimientos se mueven inversamente a los precios, tarifas, entre otras cuestiones.

El caso típico son las tarjetas de crédito que tienen tasas vinculadas a la Prime o al Euribor, se mueven con la tasa de fondos federales. Si la tasa preferencial aumenta, los consumidores podrían verse afectados con alzas de tasas de tarjetas de crédito. Es más, por el riesgo existente, si la tasa no aumenta puede que las empresas decidan cobrar más, por las dudas.

Este ha sido un resumen de lo que podría llegar a ocurrir si alguna calificadora da el puntapié inicial en el mundo de la rebaja de la calificación de la deuda de Estados Unidos, cosa que rompería con el Lobby que hacía con dicho país.

¿Qué sucede si Estados Unidos entra en default?

Una de las ideas que flotan recientemente alrededor del fisco, es que Estados Unidos debe “declararse en quiebra” y comenzar el impago de su deuda.

La noticia surge mientras que se lleva a cabo el debate en el Congreso sobre si se debe o no aumentar el techo de la deuda. Si la mayoría no lo aprueba, el gobierno de Estados Unidos puede cumplir con sus obligaciones hasta el 2 de agosto 2011, gracias a una contabilidad creativa. Una vez que se alcance la fecha tope, el gobierno comenzará a estar en deuda.

¿Qué sucede si el techo de la deuda no se aumenta?

Cuando existe un defecto en las cuentas de los países con respecto a deudas, no funciona igual que cuando las personas se declaran en quiebra. En muchos casos, los resultados llevan a la reestructuración, y la deuda se paga durante un largo periodo de tiempo, o por medio de nuevos términos elaborados, o parte de ella se le perdona (pero esto no sucede tanto para los países ricos y desarrollados). Lo que realmente sucede cuando un país tiene problemas para enfrentar su deuda soberana es que la confianza en los activos de ese país se reduce.

Existen dos efectos inmediatos que podrían suceder si el Congreso se niega a elevar el techo de la deuda:

  • El principal impacto en los mercados vendría a partir de una liquidez muy reducida en el mercado del Tesoro de Estados Unidos, y también será aplicable a los procedimientos de las entidades financieras.
  • Por otra parte, ya no es tanto el problema del estancamiento político y los problemas de deuda, dado que los inversores del Tesoro recuperarán su dinero, sino que existe una cuestión de si los Estados Unidos puede llegar a perder eso que lo hizo especial. La respuesta sería que sí y las consecuencias para el crecimiento del país podrían ser significativas.

No olvidemos que en base a esto último, Standard & Poor amenaza con cortar la calificación crediticia de Estados Unidos si el techo de la deuda no se eleva. Eso significaría que las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos sería más alta, lo que significa que el gobierno tendría que pagar más en intereses de quienes están dispuestos a pedir prestado.

Además, ya no sería visto como el lugar más estable para aparcar los activos del mundo. Algunos están incluso yendo tan lejos que llegan a predecir que el problema podría significar una pérdida de fe en el dólar hasta el punto de que se lo destrone de ser la moneda más confiable.

Entonces, si se quiere mantener “el buen nombre de los Estados Unidos” en los círculos fiscales del mundo y si desean evitar otra crisis financiera local y global, muchos creen que el techo de la deuda tiene que ser elevado. Por otro lado, sin embargo, hay quienes señalan que el aumento del techo de la deuda sólo alentará a más de las mismas decisiones que llegaron a meterlos en este embrollo.

Es por eso que algunos políticos insisten en que la reforma del presupuesto debe iniciar desde la legislación necesaria para elevar el techo de la deuda. Pero podría ser demasiado tarde para recortes de gastos para hacer una diferencia real en el problema de los gastos del gobierno. Algunos argumentan que los aumentos de los ingresos también se necesitan.

El principal argumento es que los recortes serios del gasto podrían resolver el problema del déficit. Por otro lado, el argumento es que aumentar los impuestos es la solución. Muy pocos están dispuestos a decir que el dolor tiene que venir de los dos extremos: los programas tienen que ser cortados, y los impuestos deben ser reformados.

Elevar el límite de la deuda no solucionará la irresponsabilidad fiscal que ha mantenido la cultura de Washington. Lo que se deben aplicar son soluciones a largo plazo que incluyen mejores hábitos de gasto, y lo más probable es que requieran mayores impuestos, pero no en los pobres, sino en los individuos más ricos y las corporaciones.

Una reflexión final: “Argentina, Grecia, Portugal, y otros países han oído los consejos de Estados Unidos (a través de su despiadado FMI) y aplicado las políticas que ellos indicaban para recortar el gasto -dividir al país y acumular riqueza en pocas manos- sin oportunidad de seguir endeudándose, porque lo importante era ajustar y pagar, siempre pagar… Ahora, cuando el líder cae ¿por qué no debe recortar, ajustar y pagar?”

Suena a venganza y desprecio, pero es solamente un poco de su propia medicina.

Imagen: Financialred

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