Estanflación, es una palabra derivada del inglés, stagnation, la cual determina un momento en el que la economía se halla con una tasa alta de desempleo (estancamiento económico) y, a su vez, con inflación.
El problema que surge de este fenómeno económico, es cómo solucionarlo. Por un lado las políticas económicas expansionistas, que llevan a un crecimiento económico y del empleo, traen a su vez tasas inflacionarias considerables.
Por el otro, aquellas que se utilizan para detener un proceso inflacionario, consecuentemente, desaceleran el crecimiento económico, y llevan a aumentar las tasas de desempleo.
La estanflación no es algo novedoso. Ha tenido sus raíces en la década de los 70’s. Allí, con una fuerte alza en el precio del petróleo, había generado tasas elevadas de inflación, y una caída en la producción de las empresas acompañada del despido masivo de trabajadores, entrando en paro.
Actualidad:
Más allá de la definición y a partir de los últimos datos de inflación que da el INE no dan un buen augurio por lo que el estancamiento económico en el tercer trimestre se va camino a una caída de la actividad durante el cuarto trimestre no registra una calma del IPC.
A la vez que los precios se incrementaron en una tasa interanual del 3% en Octubre, lo que es una décima menos que lo registrado en Septiembre de 2011.
Para el ministerio de Economía se trata de la quinta caída del IPC interanual contando los últimos 6 meses.
Es por lo que juntando los datos se puede vislumbrar la llegada de la estanflación, lo que no será de extrañar que se note en pocos meses el estancamiento de la actividad y la subida de precios.
Por lo que la economía española tiene varios agujeros que hace posible que sufra de deflación, estanflación o inflación no todo a la vez por que es imposible. Pero si ya ha aceptado que España cuenta con una mayor inflación que la de sus socios.
El abismo está a la vuelta de la esquina, y vemos como hoy los gobiernos de la Unión Europea (UE) se vieron forzados a pedir auxilio al Banco Central Europeo (BCE) y al FMI. Esto fue provocado por la falla en los mecanismos financieros previstos que no lograron frenar el contagio de la crisis de la deuda europea dado que también se mantienen y aumentan los indicadores terribles como el paro y la inflación.
En este sentido, estamos ingresando a una fase crítica en los próximos diez días. No hay vuelta atrás si no hay refuerzo en los frenos financieros que puedan reducir las turbulencias, y por ello, los países que adoptaron el euro admitieron que necesitan la ayuda del Fondo Monetario Internacional para enfrentar la crisis.
El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) es el principal cortafuegos de los europeos, pero lamentablemente, como era previsible desde hace tiempo, fue insuficiente para evitar el imparable contagio y calmar a los mercados, más que nada cuando cayó Italia en las manos del ajuste.
En este sentido, recordamos que, los países del euro tenían en su agenda multiplicar la capacidad de intervención del fondo de rescate hasta el billón de euros. Pero no fue posible. Sin embargo, otra salida está a la vista, y es la de dar una protección parcial de riesgos, que avale a partir de diciembre entre el 20% y el 30% de las eventuales pérdidas de la emisión de deuda de los países europeos en problemas, con el fin de alentar a los inversores a comprar deuda de las economías más amenazadas.
Así, poder multiplicar la potencia del FEEF para que dé líneas de créditos preventivas, intervenga en los mercados de deuda primario y secundario y financie, en caso de ser necesario, la recapitalización de la banca europea.
Pero el problema no tienen que ser los mercados, que en última instancia son unos pocos especuladores que dominan el mundo financiero, pero no es el soberano en cada país, y por eso deberíamos preocuparnos más por la inflación interanual de la zona euro que creció 3% este mes, o peor aún, el paro en la Unión Europea (UE) que subió una décima en octubre por segundo mes consecutivo, y se colocó en 9.8%. Entonces, en toda Europa hay 23.554 millones de personas que carecían de empleo en octubre, de los cuales 16 millones 294 millones se encontraban en la unión monetaria.
Tras el anuncio de estos datos lamentables, los rendimientos de los bonos españoles e italianos retomaron el miércoles su inexorable alza hasta niveles insostenibles, porque también los mercados evaluaron el fondo de rescate como inadecuado.
Y sin embargo, con la soga al cuello, seguimos pensando en darles de comer a los mercados financieros, que no olvidemos, tras dos años de crisis de deuda soberana de Europa están escapando del mercado de bonos de la zona euro, los bancos europeos están saliendo de la deuda soberana, los bancos del sur de Europa están perdiendo depósitos y acecha una recesión, generando dudas sobre la supervivencia del bloque. Y los parados no se van, ellos se quedan, ¿no deberíamos mirar hacia ese sector?
En mi pensamiento, es un camino hacia la estanflación, una palabra derivada del inglés, stagnation, la cual determina un momento en el que la economía se halla con una tasa alta de desempleo (estancamiento económico) y, a su vez, con inflación.
No obstante, para que esto ocurra, un país debería de poseer su Producto Interno Bruto (PIB) en decrecimiento a lo largo de dos trimestres consecutivos. Pero saliendo de esta formalidad, y necesitando un notable y constante incremento en los precios, ya no importa si son 2 trimestres, o 5 años de estancamiento, sino que la situación es cada vez peor, y más que nada en países como España, Italia y Grecia.
El problema que surge de este fenómeno económico, es cómo solucionarlo. Por un lado las políticas económicas expansionistas, que llevan a un crecimiento económico y del empleo, traen a su vez tasas inflacionarias considerables.
Por el otro, aquellas que se utilizan para detener un proceso inflacionario, consecuentemente, desaceleran el crecimiento económico, y llevan a aumentar la tasa de paro.
Pero bien, mientras unos pocos nos preocupamos por las personas, los grandes bancos centrales anunciaron el miércoles una acción coordinada para aliviar al sistema financiero ante la crisis. ¿Seguimos pensando que solamente el sistema financiero está en crisis?
Parece que la estanflación será la próxima estación que toque y la está llamando los datos del PIB, el estancamiento de la economía y la creciente inflación que es del 3%, así espera que suceda algunos analistas al ver los datos de inflación que ofreció el INE.
Era esperado que se diera un estancamiento de la economía durante el tercer trimestre del año acompañado de una caída de la actividad durante el cuarto trimestre, así y todo el IPC no lograría quedarse quieto, viendo que los precios han aumentado en tasa interanual hasta en un 3% durante Octubre, es decir una décima menos del dato de Septiembre.
Ya se contabiliza la quinta caída del IPC interanual contando los últimos 6 meses o dos trimestres, aunque si se dio una variación mensual al haber subido en una décima el 0,8%.
La Llegada de la Estanflación:
Es por todo ello y más que se espera que llegue una estanflación, es decir en los próximos meses de verá un fuerte estancamiento de la actividad y a la vez una subida de precios, y caída mayor del empleo -inflación con estancamiento-. Si la recesión trae incertidumbre, la estanflación no lo es menos ya que para nadie significa ganancias.
También preocupa que la economía española no sea lo suficientemente fuerte y en especial en estos próximos meses cuando su crecimiento es inferior a la media de Europa, en especial su nivel de inflación que es superior a la de cualquier Estado miembro.
Otro motivo que preocupa son los costes laborales en España que vienen subiendo pero debajo de la inflación diferenciándose para mal de los demás países. No es el primer dato que refleja que España recibirá la visita de la recesión o la estanflación.
El peor indicador es el sostenido nivel de pérdida del poder adquisitivo de los consumidores españoles, y esta es una de las patas en la que se apoya la recesión y otras visitas desagradables con nombres de virus económicos.
Entre las previsiones, una de las más importantes provienen de Merrill Lynch y BBVA, que indican que hasta el mes de Marzo de 2012, la economía española seguirá contrayéndose, y ni siquiera la aliviará conocer el nuevo Gobierno español.
Además del conocido dato del IPC que dice que el índice fue del 3% del pasado mes de Octubre tirado por la subida de precios en las bebidas alcohólicas y tabaco; mientras que el vestido y el calzado lanzaron hacia arriba la tasa mensual tras el fin de la temporada de rebajas que hacen que estos no suban. A todo esto, la inflación subyacente, por la que no se cuenta la cesta de la compra, el petróleo y productos frescos, durante Octubre subió en un 1,7%.
Tomando en cuenta el precio y evolución del barril de Brent que actualmente se encuentra en los 112 dólares, esto es un 30% más caro comparado con 1 año atrás, si llegará a subir fuertemente los precios de los carburantes implicaría a la economía española en un escenario de estanflación.
Lo que tiraría por la borda toda previsión mínima de crecimiento, como la que posee el Gobierno que estima que la economía a pesar de todo logre crecer un 1,3% en 2011 y un 2,3% en 2012.
Una nueva pregunta se genera en España más allá de la que se viene haciendo desde hace un par de años como ¿Cuándo bajará la tasa de paro?, ahora algunos se empiezan a preguntar ¿La estanflación llega a España?.
Varios expertos advierten que la estanflación en España (la inflación con recesión), es una de las peores combinaciones que pueden darse en la actual coyuntura, ya que como remarcan, es una economía que no presenta crecimiento, que se encuentra en una meseta y con perspectivas a largo plazo de crecimiento, y donde los precios se disparen, lamentablemente todo ello refleja la actual situación de España.
Por lo que algunos comienzan a ver una posible estanflación, una conjunción del estancamiento e inflación,dos males que por separado son un dolor de cabeza para cualquier gobierno y mucho más si se conjugan creando una estanflación (ver previsión de IPC 2011).
De darse así dejaría a más de un analista y al Gobierno mal parados en sus previsiones, por lo que deberían de ponerse en marcha otras medidas que nada tendrían que ver con un plan de ajuste y pasaría la preocupación por este factor, compitiendo con la de cómo reducir el déficit.
Uno de los que lanzaba sus pronóstico era el Fondo Monetario Internacional (FMI), que preveía 3 meses a una tasa media de inflación para España del 1,5% en este año, así lo reflejó en el informe “Perspectivas económicas Regionales”, y del 1,1% para el próximo año. En cambio La Caixa, lanzaba una previsión que ubicaba la inflación del 1%.
A todo esto resaltan que con la subida del IVA, el consumo no pudo registrar el repunte esperado, además de que se notan precios más altos, a lo que hay que sumarle los datos del IPC y el aumento de varias tarifas como la factura de la luz, el gas o de los transportes lo que genera que el consumo no se pueda recuperar.
Otros señalan con preocupación el incremento en los precios de las materias primas, sorprendiendo el precio de algunas de ellas hasta a lo más reconocidos analistas. Junto a ello el precio del barril de Brent ha llegado a las cercanías de los 100 dólares, otro signo de preocupación para España y otros integrantes de Europa, lo que trae el comentario del Banco Central Europeo que remarcó que podría darse algunos problemas de llegar a superar los 100 dólares, evitando la esperada recuperación para la zona euro.
La deflacion ha desembarcado en el territorio japonés. Según los análisis de precios, ya nos encontramos en el séptimo mes consecutivo donde se registra una caída de estos, que alcanza al 2,6%, por lo cual hay un peligro potencial en esta deflación.
Asimismo, el gobierno confirmó oficialmente esta teoría. Ha declarado que la economía se encuentra en deflación, y ya anticipó que con esta continua caída de precios aparecerán serios problemas para la recuperación ya iniciada.
Esta situación se ha alcanzado en consecuencia de la debilidad de la demanda interna. Por otra parte, se empieza a ver los flagelos de esta situación no favorable para la economía, la reducción de las utilidades de las empresas que, obligan a reducir fuerza de trabajo y, a su vez, desechar nuevas inversiones.
Viejos recuerdos para el país Nipón. La deflación afectó a la economía japonesa desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 1990 hasta el año 2006.
La deflación lleva a la miseria económica. Los salarios han caído 2,0% y los bonos de invierno se redujeron 14,0%. Por su parte, el Nikkei sigue bajando y el yen se ha revaluado un 6,0% lo cual hace menos competitivos los productos nacionales.
La deuda fiscal se estima en 200% del PIB, siendo la más elevada del mundo, y el Banco Central de Japón tiene los tipos al 0,1%.
Un feo panorama para los isleños. Se han agotado todas las salidas fiscales y monetarias, pero aún así, las esperanzas no se deben perder. El problema radica en que los perjudicados siempre son los trabajadores.
El ex titular de la Fed, agregó que “en este sentido, habría que presumir que hay más vulnerabilidad”, aunque destaca que “Europa en su conjunto está trabajando de manera uniforme y, como consecuencia, toda la zona euro se mueve más o menos en la misma manera”.
En un desglose por países, Greenspan reveló que “Italia tiene sus propios problemas, pero los tenía ya antes del euro y como es lógico sigue teniéndolos.
Por su parte, Alemania va bien; Francia también, aunque sus índices de crecimiento sean muy modestos y todavía haya problemas estructurales”.
En lo que respecta a las economías de Estados Unidos y Europa a medio plazo, sostuvo que “esa va a depender de manera muy significativa de qué tipo de estructura reguladora haya” y agregó que “les va a ir mejor a las economías que traten de protegerse de la competencia”.
Greenspan destacó que “hay miedo de que el proteccionismo vaya más allá de lo recomendable”, y adelantó que “las probabilidades de que EEUU llegue a una recesión son superiores al 50%”.
Y no terminan de aparecer nuevos términos en el diccionario financiero mundial. A los términos recesión, inflación, depresión y estanflación, ahora se le suma la Agflación. ¿Pero que significa esta última palabra?
Se le conoce como agflación a una combinación de “agricultura” e “inflación” y es aplicado a los altos y continuos aumentos en los precios de los alimentos en todo el mundo. Exactamente lo que está ocurriendo en la actualidad. El creador de esta palabra es el economista Hill Jamieson.
El fenómeno actual de crecimiento desmedido de los commodities alimenticios como la soja, el maíz o el trigo contagia fácilmente al resto de los componentes de la canasta alimenticia. Sin embargo, a pesar de las consecuencias y el daño que este fenómeno puede ocasionar a las economías desarrolladas e importadoras de materias primas, la agflación ha tomado por sorpresa a la mayoría de los gurúes. Desde los años 70 que no se veía un crecimiento en los precios de este tenor. Pero esta vez el alza de los precios corresponde a un incremento en la demanda de estos productos, motorizados principalmente por países emergentes como India y China, que están viviendo un boom de consumo, con crecimientos astronómicos de sus economías.
En esta oportunidad, la agflación está apalancada por una simple razón: superficies, capitales y trabajo se sustraen a los cultivos de alimentos para volcarse a la producción de etanol y biodiesel a partir de maíz, azúcar, soja y aceite de palma; que en vez de volcarse al mercado de los alimentos se vuelcan al sector energético. Esto ocurre porque Europa y Estados Unidos buscan reducir su dependencia con el petróleo, que por su parte colabora con la suba de precios por el mayor costo de los fletes de los barcos cerealeros.
Comencemos por el principio: ¿Qué es una recesión? La definición de los libros de economía dicen que ocurre cuando hay una disminución significativa de la producción y el nivel de empleo. Aquí vamos al segundo punto: ¿Qué es en este caso significativo? Y ya entramos en un tema sumamente subjetivo. Hay dos corrientes: una toma en cuenta términos de tiempo (caída del PIB durante 2 o 3 trimestres consecutivos) y la otra toma en cuenta términos cuantitativos (caídas de los indicadores de producción y empleo en un determinado porcentaje)
Pero aún con estas definiciones, sigue siendo arbitrario el período de tiempo y las tasas de caída de los índices necesarios para la consideración de recesión, que seguramente van a depender de las partes involucradas. Incluso hay algunos economistas que dicen que no es necesaria una caída del PIB sino una simple desaceleración en el tiempo. ¿Está claro? ¿No? Bienvenido al club.
En lo que sí están claras son en las causas de las recesiones. Existen básicamente dos grandes causas. La primera: forman parte ineludible de los ciclos económicos. Por ejemplo, en un modelo simple de economía, tras un periodo de producción y empleo creciente sobreviene un proceso de ajuste que provoca sin dudas un decrecimiento en los niveles de producción.
¿Razones de este fenómeno? Una: el aumento de la producción generará un aumento en la demanda del dinero, que a su vez presionará al alza a los tipos de interés logrando que decaiga los niveles de inversión por el precio del dinero. Otra: la creciente demanda de productos puede hacer que la oferta no pueda satisfacerla, presionando sobre los índices inflacionarios y sobre los tipos de interés, produciendo pérdida del poder adquisitivo y una baja en la inversión productiva.
Existe otra causa de las recesiones, denominadas “exógenas”. Es lo que está ocurriendo en la actualidad en Estados Unidos. Sucede cuando las razones de la caída no se corresponden con factores netamente económicos, sino por decisiones o políticas tomadas por Gobiernos o Sectores Económicos. Las malas decisiones en las políticas de préstamos hipotecarios en América del Norte tomadas hace un lustro finalmente dieron sus frutos, y aunque nadie quiera hacerse cargo de este muerto, las consecuencias las estamos viendo en la actualidad.
Incluso, hay serios riesgos de llegar a una situación de estanflación o, incluso, de depresión mundial, producto de las malas decisiones que siguen tomando las autoridades monetarias de Estados Unidos.
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