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Estar en el paro y no vivir agobiado

Si te acabas de quedar en paro, sobre todo, no te culpes. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el desempleo continúa siendo uno de los principales problemas estructurales de la sociedad española. Tras más de diez años de crisis económica, un 14,45% de la población no tiene trabajo y las perspectivas de futuro no parecen del todo halagüeñas.

En este contexto, evitar que la realidad nos sobrepase es el principal reto. La ansiedad, la desmotivación, el pesimismo o la sensación de fracaso, alimentados por un discurso sistémico que trata de responsabilizarnos de dinámicas socioeconómicas que escapan a nuestra voluntad, son nuestros principales enemigos. Frente al derrotismo y la culpa, es necesario  aprender a vivir el desempleo como una etapa vital más, por  la que tarde o temprano todos pasamos, y tratar de sacarle el máximo partido. Para ello, toma aire, asiento y aprópiate de los siguientes consejos.
  1. Asesórate: ¡busca orientación laboral!

Una vez que asumimos nuestra nueva situación nos percataremos de que el desempleo trae consigo toda una serie de trámites, con fechas, documentos y requisitos en un lenguaje no siempre amigable, que pueden llegar a resultar abrumadores si no estamos familiarizados. Contar con información especializada, como la que puedes encontrar aquí, y la asesoría de profesionales se vuelve clave, pues es la principal herramienta para sortear la burocracia sin agobios y disfrutar de los derechos que como trabajadores en paro nos corresponden.

El primero de los procesos que debemos realizar para poder acceder a ellos es solicitar nuestra alta como demandantes de empleo, es decir, comunicar al Servicio Público de Empleo Estatal que estamos en paro y que deseamos beneficiarnos de los servicios previstos para las personas en nuestra situación. Para ello, debemos acudir a la oficina más cercana de este organismo con toda la documentación necesaria: el DNI (y también un permiso de residencia y/o trabajo en el caso de ser extranjeros); la cartilla con el número de la seguridad social y nuestros títulos académicos o profesionales, en caso de tenerlos.

Una vez que realicemos esta inscripción, que es obligatoria para poder solicitar la prestación por desempleo, en el caso de tener derecho percibirla, recibiremos una cartilla en la que se nos especificarán las fechas de las renovaciones. Además, nos facilitarán las instrucciones necesarias para acceder a la renovación por Internet pues, si bien hasta hace poco era necesario acudir a las oficinas para hacerla físicamente, hoy prácticamente todas las comunidades autónomas facilitan el trámite online a través de una cuenta de usuario y contraseña. Una vez que tengamos esta información para renovarlo, solo tendremos que estar atentos a que nos se nos pase la fecha que, por lo general, es cada 90 días.
  1. Aprovecha el tiempo libre: ¡sigue formándote!

Aunque depende de las circunstancias personales de cada caso, el desempleo puede convertirse en una excelente oportunidad para hacer todo aquello que el agitado ritmo laboral nos impide. Ya sea para dar un giro a nuestra carrera, ampliar conocimientos o finalizar proyectos guardados en un cajón, podemos sacar partido a todo el tiempo extra a nuestra disposición. Una vez más, Internet es un fantástico aliado para cualquiera de estos propósitos.

Si lo que queremos es adquirir nuevas competencias para engrosar y mejorar nuestro currículum, existen cientos de páginas web que ponen a nuestra disposición todo tipo de recursos educativos y herramientas formativas. Una de las más utilizadas y prestigiosas es Coursera, una plataforma de educación virtual que alberga infinidad de cursos, tanto gratuitos como de pago, diseñados para niveles universitarios pero abiertos a todos los sectores de la población. En un ámbito más centrado en habilidades artísticas, creativas y digitales, Domestika es el  referente. Esta plataforma ofrece, a precios reducidos y con suculentas ofertas de descuento, una amplia gama de posibilidades de aprendizaje en especialidades de gran empleabilidad, presente y futura, como la ilustración, 3D y animación, diseño gráfico, marketing digital, manejo de redes sociales o edición audiovisual.
  1. No te rindas: busca nuevas oportunidades de empleo
La pérdida del empleo provoca numerosos cambios en nuestra rutina. La sensación de inactividad amenaza con empujarnos al aislamiento y la dejadez. Por ello, es aconsejable establecer un cronograma diario de búsqueda de empleo que mantenga nuestra mente activa y estimulada ante un horizonte fijo.

El primer paso para ponernos en marcha implica tener un currículum actualizado y atractivo. La propia SEPE, así como los servicios de orientación laboral existentes en muchos ayuntamientos, suelen ofrecer cursos para aprender a elaborar estos documentos sacando el mejor partido a nuestro perfil. Igualmente, en Internet abundan los tutoriales y plantillas pensados para este fin.

También en la Red existen muchas páginas que funcionan como plataformas de oferta y demanda de empleo que permitirán maximizar nuestros esfuerzos al ampliar el  radio de búsqueda a golpe de clic. En la mayoría de estas webs, entre las que destacan Infojobs o Indeed, podemos crearnos una cuenta personalizada para mostrar nuestro perfil profesional y establecer una búsqueda filtrada, según el territorio, el sector laboral, el salario deseado o el tipo de jornada, entre otros criterios, que nos interesen.
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