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El dinero se muda de los bolsillos a los teléfonos móviles

La generación millenial aboga cada vez menos por el uso de dinero en metálico.

La generación millenial ha protagonizado infinidad de titulares en los últimos años. Este enorme grupo de población nacida entre los 80 y los 90 ha sido la que más de cerca ha vivido la transición hacia la era digital, la que ha sido testigo de la llegada de los smartphones, del enorme boom de internet y del vertiginoso ritmo que ha estado adquiriendo la tecnología.

La suya es una generación flexible, acostumbrada al cambio, como también una que atrae muchas miradas por su perspectiva, tan diferente a quienes estaban antes y a quienes han llegado después. De hecho, una de sus tendencias está llamando poderosamente la atención de todos, incluso de las entidades bancarias. Acuden a internet para informarse sobre finanzas y sobre cualquier aspecto económico, pero también lo aprovechan para no tener que recurrir al dinero tradicional.

Hace muy poco, un estudio estadounidense elaborado por Due.com, revelaba que uno de cada cuatro millenials de Estados Unidos lleva menos de 5 dólares en efectivo en sus bolsillos. Sumado a esto, se encuentra el hecho de que 8 de cada 10 hace las compras por internet o mediante el teléfono móvil, del mismo modo que con el pago de las facturas.

La sociedad tiene ahora de su parte una infinidad de propuestas disponibles en la red, soluciones pensadas para simplificar procesos, como también para agilizarlos o incluso para ayudar a gestionarlos. Esta generación ha sabido tomar buena nota de ello y ha descubierto que no es necesario ir por la calle con una enorme suma de dinero en la cartera, que cada vez hay más posibilidades de hacer cualquier pago en cualquier lugar con tan solo llevar un smartphone.

Adiós a las monedas y los billetes, hola a los teléfonos

La principal razón tras la que se escuda este sector de la población es la seguridad. Ante un posible atraco, el hecho de no llevar monedas ni billetes impide que se pierda dinero o que incluso la situación vaya a peor. Debido a esto, aunque se robe el teléfono móvil, los protocolos de seguridad de los que disponen los terminales modernos impiden su uso si no se desea, e incluso facilitan su localización en caso de hurto.

Cada vez es más difícil acceder a la información de terceros, y eso impide que las carteras digitales que permanecen en smartphones o plataformas online sean un sitio carente de protección, que sean algo vulnerable. Esto es, precisamente, lo que más refuerza la confianza de los millenials en sus teléfonos. Aunque aprovechar la tecnología al máximo siempre ha sido lo suyo.

Un mundo digital

Los datos que recoge BBVA Data & Analytics sobre el uso de terminales móviles y de internet en general dejan muy claro que el terreno online está a punto de imponerse por completo tanto dentro como fuera de España. Tan solo en nuestro país, un 80% de las transacciones hechas por menores de 35 años son con tarjeta, mientras que tan solo el 20% restante se efectúa a través de cajeros.

Por su parte, las carteras digitales están experimentando un notable aumento a nivel global, y todo gracias al auge de las apps centradas en ello. Casos como Samsung Pay, la aplicación desarrollada por Samsung para facilitar los pagos mediante la tecnología NFC, están consiguiendo que cada vez más usuarios se animen a realizar los pagos con tan solo acercar su smartphone a donde se les indique.

Por supuesto, el mercado, siempre atento a cualquier posible tendencia, no ha tardado en absoluto en reaccionar, generando todo tipo de propuestas adaptadas a esta nueva forma de pago. Las plataformas de inversión digitales, como también las móviles, son tan solo la punta de iceberg de todo un conglomerado de propuestas que tienen lugar para las criptomonedas, los robo-advisors o incluso el aprovechamiento de las redes sociales.

Todo un despliegue que no deja de incorporar más y más novedades para contentar a la generación millenial, tan conectada y tan precoz, como también para facilitar las cosas a todas esas generaciones que están llegando con el paso de los años.

Las entidades bancarias y el sector de las finanzas están tomando buena nota de todo el uso que se está dando a las nuevas tecnologías para conseguir lanzar más y más novedades que demuestren su versatilidad, al mismo tiempo que demuestran su interés por ofrecer comodidades a los consumidores. Por el momento, el gran cambio ya se está viendo en gran parte de la sociedad, cada vez se lleva menos dinero encima.

Al margen quedan las posibles fallas de seguridad en los protocolos de protección de datos en smartphones y en redes, aunque la labor por reforzar su blindaje es algo también constante. En un terreno como es el económico, flaquear ahí supondría algo con un impacto tremendamente negativo.

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