Ignacio Corral | Finanzas y Economia - Part 2
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Continúa el mal ambiente en las bolsas

En los últimos días algunos analistas apostaban por un suelo en formación o por que el mercado rebotaría en zona de soporte. Los argumentos que apoyan la idea son muchos y razonablemente sólidos, pero de momento el ambiente sigue siendo pesimista. En la sesión del lunes algunos valores norteamericanos cayeron con fuerza. Los argumentos que se dan a la caída no han cambiado sensiblemente. El sector financiero sigue débil debido a los temores sobre el aumento de la morosidad, las empresas dedicadas al comercio minorista estuvieron castigadas al esperarse una campaña navideña floja. Citigroup cayó de un 4% mientras que las financieras hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac continúan en caída libre.

El sentimiento sigue siendo muy negativo en las bolsas internacionales, con un goteo de datos que confirma un panorama oscuro. Es relativamente frecuente que se produzca un rebote o un cambio de tendencia cuando la situación es extremadamente negativa, aunque antes de tirarse a la piscina conviene que los precios confirmen la idea. De momento parece claro que el sector financiero, constructor y detallista está algo tocado.

En palabras sencillas los temores que tienen gran parte de los inversores se deben al goteo de pufos que van saliendo aquí y allá. En el mercado de deuda a corto plazo debe haber confianza para que vuelva a circular el dinero y las rebajas de rating, las declaraciones de que harán falta tantos millones para cubrir un agujero y noticias similares no ayudan en absoluto. Por otra parte la vivienda sigue mal, con lo que supone para la economía real debido al efecto tractor que la construcción tiene en la economía. Si se confirma además que el consumo privado podría estar flojo tenemos ya todos los elementos para definir una economía haciendo agua, lo que puede minar los resultados empresariales.

La economía es un proceso complejo pero se puede reducir a veces a principios sencillos. La renta es consumo más inversión más exportaciones menos importaciones menos impuestos. El consumo suele ser estable y la inversión no. Si las dos partidas importantes de la renta quedan tocadas el panorama es preocupante y precisamente eso es lo que está pasando. Todo esto no implica que vayamos a tener un desplome en las bolsas porque para ello hacen falta otras circunstancias además, pero no anima.

El Dow Jones Industrial debería rebotar en breve para mantener la idea de que hay una etapa correctiva en marcha, más caída indicaría debilidad.

Iberdrola Renovables

Las claves

Comenzará a cotizar en próximo 13 de diciembre

El precio de la colocación estará en la orquilla que va de los 5,30 a los 7 euros por acción.

El precio definitivo se fijará dos días antes del debut, es decir, el lunes 11 de diciembre.

El periodo de suscripción es hasta el día 3 de diciembre.

El valor de la empresa oscilará entre 22.300 y 29.600 millones después de la Oferta Pública de Suscripción, compuesta por 844,8 millones de títulos.

La opinión

Hace años ya que una OPV o una OPS no es garantía de éxito. También ha habido sonoros fracasos en las entradas a cotización de filiales de empresas fuertes. El negocio a primera vista es atractivo, tanto, tan limpio, tan ecológico, tan majo, que conviene poner los ojos de un búho antes de meterse. La energía ha vuelto a estar en el centro de las mentes de la mayoría de los que piensan (que son minoría) debido a la subida espectacular de los precios del petróleo. De momento las llamadas energías limpias no son alternativa a los procesos más clásicos, y si están ahí es debido a que todo ese mundo está bajo un marco regulatorio que distorsiona mucho las cifras. Los expertos del sector, fuera del guirigay del mercado, dicen que la energía eólica no va mal, se ha incrementado el rendimiento de las plantas a base de mejorar la parte aerodinámica –la parte eléctrica es difícilmente mejorable-  pero esto no quita para que siga siendo una energía cara. De momento los ratios que da la compañía no indican que se trate de un chollo, en absoluto, y tampoco está claro que vayan a producirse unos crecimientos del beneficio que justifiquen estos precios. La OPS sale en un momento muy bueno: todo el mundo clamando por las energías limpias, todos los días noticias sobre el cambio climático y, por otra parte, con las eléctricas subiendo fuerte y el petróleo por las nubes. La conclusión de muchos, entre los que me encuentro, es que conviene ser prudentes y, si se va, con poquito.

Nervios en las bolsas

El mercado se ha llevado hoy miércoles otro correctivo debido al fuerte movimiento al alza del petróleo que se aproxima a los 100 dólares, la debilidad del dólar a última hora y los temores de que la crisis subprime esté minando el crecimiento económico nortamericano. Las empresas hipotecarias han caído con fuerza en los Estados Unidos y, también otras empresas orientadas al consumo. El mercado parece encontrarse en un ambiente de fuerte incertidumbre con los inversores atraídos por la renta fija soberana. El bono a 10 años norteamericano ha alcanzado una rentabilidad ligeramente inferior al 4% por primera vez en 2 años.

El temor a ver el crudo por encima de los 100 ha hecho daño a las bolsas y especialmente a aquellos valores a los que pueda afectar una caída del consumo. En resumen: el sector financiero norteamericano sigue tocado, pero no hay factores nuevos en juego. El fuerte movimiento al alza del euro y el crudo parecían muy probables hace bien poco y es probable que continúen las subidas a corto plazo.

Si observamos el gráfico del petróleo, en las proximidades de 110 podría encontrar resistencia. Hay análisis que apuntan a que el crudo no irá mucho más allá. Las implicaciones de la economía China dan pistas de que el crudo podría estabilizarse en unos pocos meses, mientras que las medidas de ajuste en el mundo occidental pueden acelerarse para protegerse de los precios del petróleo. De momento, y eso es lo que importa, ver el crudo a 110 no sería raro, otra cuestión es lo que puede ocurrir a medio plazo.

El dólar, por otra parte, oscilando con comodidad por encima de los 1,45 no parece tener freno a la vista y, debido a los temores de los norteamericanos por la economía real, conviene mantenerse prudentes. A la FED no la tiembla la mano para bajar los tipos. A pesar de los comentarios de que está sobrevalorado es difícil que el dólar suba a corto y medio plazo.

El ambiente de nervios no llega a la desesperación y tampoco se ven oleadas masivas de ventas, lo que a priori es positivo aunque la vuelta de tuerca que ha supuesto el tirón del petróleo no le sienta bien a nadie. El mercado español, que ha pasado la tormenta con un comportamiento mucho mejor que el resto de los mercados parece que mostró ayer síntomas de debilidad con lo que conviene tener tiento en las próximos días.

Olfato

Para un bolsista, o para un inversor, el hecho de tener olfato marca la diferencia. Así se llama a la capacidad que tienen algunos de hacerse una visión de conjunto y actuar de acuerdo con ella. Los movimientos del mercado son muy complejos y, en primer término, conviene tener en mente que la maraña de datos, opiniones contradictorias y movimientos del mercado suele llevar a una especie de estado de embriaguez. Lo que está claro es que si el mercado cotiza, por ejemplo a 20, es porque la mitad piensan que está caro y la otra mitad barato, el resto son cuentos. Si hubiera un ligero desequilibrio los precios se moverían y, precisamente eso es lo que pasa. Son esos pequeños desequilibrios los que generan movimientos. La diferencia entre el que tiene criterio y el que no lo tiene es que el que lo tiene es capaz de tener una idea general y marcar un objetivo sin que el torbellino de noticias y opiniones vaya a alterarlo en gran medida. El que no tiene criterio va navegando con vientos racheados cada día en una dirección.

Tener criterio no significa acertar. El que tiene olfato normalmente tiene criterio y acierta. Ahora hagamos un ejercicio de análisis de la situación actual. Lo que se escribe aquí no tiene que ser correcto, ni cumplirse, pero es lo que piensa el autor, con lo que el lector puede pensar que está en una de las dos mitades que se han comentado antes.

En primer lugar la bolsa y la economía real no son lo mismo. El mercado puede subir como la espuma o desplomarse, mientras que la economía real hace otras cosas, hay relación indudablemente pero no tan rígida como algunos piensan. En cualquier caso la relación del mercado con la economía consiste, en una medida considerable, con los tipos de interés. Los costes de financiación importan, pero lo que realmente pesa es el trasvase de dinero de renta fija a variable. Si dan poco en renta fija la gente toma riesgo, si dan mucho en renta fija la gente no quiere riesgo. A poco que se hagan números la bolsa no está en una situación de fin de ciclo, tiene margen de subida. El problema está en las incertidumbres que hay del lado de la economía, cosa que no debería ser un fuerte lastre. En los últimos años se ha visto como las autoridades monetarias han bajado los tipos de interés, sin que les tiemble mucho el pulso, cuando ha hecho falta animar a la economía real. A medio y largo plazo no parece que una bajada de tipos vaya a lanzar a la gente a buscar negocio comprando inmuebles, eso se acabó. La única alternativa es la renta variable. La gran movida de la crisis subprime no parece que sea paralela a un aumento de la morosidad y tarde o temprano se calmará el mercado de renta fija. Por otra parte, en un mercado alcista de fondo suelen producirse sustos. Pues bien, el susto de las subprime ha sido mínimo en comparación con otros. Los que hemos pasado por otros muchos sustos sabemos que el mercado primero cae a plomo y después vienen las razones, los comentarios y los análisis. Lo de las subprime ya ha tenido su efecto en los mercados, si viene un desplome será por otra cosa. Por otra parte si el dinero no ha huido por algo será también.

Otra cuestión es la fulgurante subida de los beneficios empresariales. Una subida sin precedentes y muy poco comentada. Hay quien apuesta por calma a medio plazo en las subidas de beneficios pero aún así no están mal las cosas. Si los tipos se quedan como están o bajan y si los beneficios se mantienen podemos tener todavía recorrido, pero puede haber sustos, aunque no por lo de la crisis subprime, por otras razones. Quien compara la crisis de Japón con lo que está pasando ahora creo que no tiene una visión general. Japón dobló la rodilla al dispararse el yen, un efecto colateral del fin de la era Reagan y sus tipos altos. Japón ha sido una economía muy dependiente de las exportaciones y el ajuste de los últimos años ha consistido en adaptarse a una situación nueva, de hecho el crecimiento se ha debido a la demanda interna y no a las exportaciones. En una crisis global no juegan los mismos factores que en la de Japón, muy global.

Por último está el problema energético. Que si petróleo a 200, que si China, que si los iraníes y Chavez. En el pasado las crisis de este tipo lo que han dado paso es a un ajuste bestial de las economías en términos de menos dependencia del petróleo, después ha venido un desplome. Ahora las cosas son algo diferentes porque los chinos quieren dejar la bici e ir en coche, lo normal. Todo el batiburrillo de información confusa, Kyoto y cambio climático incluido, parece que va en la dirección de una dependencia menor del crudo. Otra cosa, en los precios actuales comienza a funcionar el efecto sustitución con los biocombustibles y esto a corto plazo. A medio y largo plazo la subida del precio del petróleo puede traer un nuevo escenario, quizás nuevas nucleares o nuevas tecnologías. El problema de la subida del crudo es serio pero los efectos están siendo mucho más benignos que en el pasado.

En resumen. La economía probablemente mal, la bolsa … probablemente bien a medio y largo plazo. Las alarmas deben empezar a sonar cuando haya mucha OPV y mucha participación de público. Es cierto que ha habido unas cuantas OPV, pero también mucha operación corporativa. Las operaciones corporativas no se producen con la bolsa cara. La bolsa podría dar aún satisfacciones, lo que no quiere decir que pueda venir un latigazo a la baja que arruine a muchos que gustan de ir siempre muy apalancados, como ha pasado tantas veces.

Y todo esto es una idea general, no tiene porqué ser cierta, se ha intentado separar la grana de la paja. Lo que vaya a pasar mañana pocos lo saben.

Vacas flacas

El próximo martes se publicará el dato de inicio de construcción de viviendas en los Estados Unidos para el mes de octubre y no se espera nada bueno. La construcción podría caer a nivel de mínimos de los últimos 14 años. El declive en el sector inmobiliario continúa y amenaza con deteriorar el crecimiento económico norteamericano. El dato del próximo martes podría estar cercano a un 1,8% menos, lo que significa que la construcción de viviendas se contrae a un ritmo anual próximo al millón doscientas mil viviendas. Los indicadores adelantados ya muestran que el declive continúa, lo que lleva a una espiral en la que aumentan las viviendas sin vender y la expectativa de que aún vaya a peor no anima a los compradores, que prefieren esperar.

Con la vivienda de segunda mano también muy débil la atención está ahora en como afectará a la confianza de los consumidores y a la renta nacional. El dato de confianza del consumidor se publicará el próximo miércoles. Las vacas flacas parece que están aquí, los efectos pueden tardar un tiempo en notarse pero parece absurdo pensar que no lo vamos a notar.

Wal Mart y Apple dan un toque de optimismo a los mercados

El ánimo mejora para los bolsistas norteamericanos después de que la cadena de hipermercados Wall-Mart informara de un beneficio para el tercer trimestre mejor que el pronosticado por los analistas. La empresa también informó de que espera que los beneficios para todo el año sean mejores de lo que se espera.

Apple también ha inciado la sesión en un ambiente favorable, al informar de que la compañía China Mobile Ltd. Está en conversaciones para vender el iPhone en el país asiático.

El mercado español, a diferencia de los mercados europeos, ha tenido una evolución favorable en las últimas semanas. Las noticias positivas sobre el Grupo Santander o el fuerte rally al alza de Telefónica han impulsado al Ibex a las proximidades de los 16.000. En Europa y Estados Unidos las cosas han sido diferentes. El Dow Jones Industrial no registra ganancias desde agosto, mientras que el CAC 40 no ha hecho otra cosa que caer en lo que llevamos de mes y está lejos de los niveles que se alcanzaron en julio y agosto. Hay posibilidades de que los mercados experimenten un repunte, algo que puede beneficiar al índice español. En caso de que el Dow Jones se mantenga por encima de los 13,000 puntos y se dirija hacia los 13,500, algo probable, podríamos tener unas sesiones favorables. De momento las noticias sobre los beneficios de las grandes compañías pueden ser un incentivo para que las caídas de las últimas semanas se transformen en subidas.

De momento no hay señales claras de que vaya a producirse un cambio en el estado de ánimo de los inversores pero, al menos, hay alguna tímida muestra de optimismo.

Manual de supervivencia para el ahorrador que va a la sucursal de la esquina (Y van tres) – La moda de las externalizaciones

El inversor cuando ya tiene claro una serie de ideas: la cantidad de dinero que es prudente poner en riesgo y el tipo de fondos que le interesa, se enfrenta a un nuevo problema. ¿Cuánto paga realmente por el servicio de gestión de sus fondos de inversión.

Como se ha comentado en el post anterior la red de una entidad tiene un carácter muy comercial y, como en todos los ámbitos se impone la moda de la externalización (outsourcing para los que van de finos), lo de las fábricas de coches subcontratando hasta el extremo no es nada comparado con esto.

Cajas y bancos han optado por especializarse en la ‘colocación’ y otros están especializados en la gestión, y aquí hay un problema, porque esto está en la relación con la comisión de gestión y la rotación, es decir, en lo que me cobran. Aclaremos los conceptos en palabras sencillas.

Si compro un fondo de inversión estoy pagando una cantidad todos los días en concepto de gestión, que quede claro: todos los días. Esta cantidad es fija y es conocida por el inversor pero… ¿si el banco externaliza la gestión y compra a otro fondo?, ese otro puede tener otra comisión de gestión diferente, y si compra a un hedge fund, lo mismo. Es decir, hay una cadena de comisiones que en la práctica es muy opaca. Nuestro Forest Gump conoce una comisión, la primera, no las que van detrás hasta llegar al señor que compra y vende acciones, bonos o lo que sea. 

Si voy a hacer la compra a la tienda me saldrá, a la larga, más caro que si se lo compro directamente al productor. Se va a la tienda porque es mucho menos costoso que ir de productor en productor y, por otra parte al productor de un solo producto no le interesa vender pocas cantidades. Los mayoristas tienen una función y los distribuidores otra, y aportan valor añadido: poner a disposición del consumidor o del detallista las cosas. Pues bien esto es parecido, pero a diferencia de que para un banco no se cierra la operación al vender un producto financiero, sino que esa operación le genera un flujo continuo de comisiones hasta que se termine la relación con dicho banco o caja. Para una entidad un cliente de fondos, planes de pensiones o similar es como una vaquita que va ordeñando todos los días poco a poco.

Para poner las cosas ‘faciles’ la Comisión Nacional del Mercado de Valores nos obliga a un sinnúmero de clicks hasta llegar a lo que queremos saber, si nuestro fondo tiene algo que gestiona otro y en qué medida.

Instrucciones para consultar en la cnmv

Ir a cnmv.es
Ir a consulta de registros oficiales
Ir a instituciones de inversión colectiva
Ir a Listado completo de fondos de inversión mobiliaria
Encontramos un fondo, el que sea
Luego vamos a búsqueda de registros oficiales -> búsqueda por entidad
Ahí escribimos el nombre del fondo
Se pincha en información periódica pública del fondo
Se consulta el último informe
Luego se le da a composición de la cartera

Y ya estamos, vemos en aquel momento qué tenía el fondo. En algunos casos encontramos otros fondos de inversión, fondos cotizados o participaciones en hedge funds.

Aquí vamos a hacer un pequeño paréntesis. Un hedge fund, se dice que es ‘algo’ para gente de mucho dinero y alto riesgo, mentira. Un hedge fund son unos señores que proporcionan un servicio mayorista, es decir, sus clientes o son de mucho dinero o son bancos y cajas. Sus clientes, por tanto, son lo que se llama ‘institucionales’. Usted, sin saberlo, puede ser un cliente de un hedge fund si el gestor de su fondo ha decidido comprar una participación.

Con toda esta maraña quédese con una idea: si se producen estas externalizaciones nunca puede tener claro cual es la rotación de su dinero (las veces que su capital compra acciones o bonos y las vende), ni la comisión que paga, sólo conoce el primer eslabón de la cadena. Por otra parte esto no es necesariamente malo. A usted le interesa la rentabilidad neta, lo que se queda por el camino si se lo han ganado bueno es. Lo que hay que vigilar es que el fondo en cuestión esté bien gestionado y hacer un seguimiento del valor liquidativo de ese fondo al menos mes a mes y mejor semana a semana.

Si es cliente de un fondo tiene un número de participaciones. Si multiplica el número de participaciones por su valor liquidativo obtiene la cantidad de dinero que tiene invertida. Guarde con fecha el valor de su cartera en una hoja de cálculo y observe como sube o baja. El guardián último de su dinero es usted, porque si las cosas van mal ya le contarán una milonga preparada por un experto en marketing

De nuevo puede tomarse la revancha en la sucursal.

Nuestro inversor, hace bien poco un ignoto con cara de pardillo, puede ir a su comercial favorito de la sucursal de la vuelta de la esquina

-He estado mirando la composición del fondo de renta fija que os compré hace un año y el valor liquidativo está cayendo. He mirado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores y tiene participaciones de cosas que no entiendo. Mira a ver, porque puede ser que la crisis subprime haya afectado a la parte de la cartera que esté en el tramo corto de la curva

Traducción: el fondo gana menos, deben tener un hedge fund raro o algo así que se ha quedado atrapado con deuda a corto plazo. Si llama a la deuda a largo plazo: tramo largo de la curva y a la deuda a corto plazo: tramo corto de la curva, queda muy guais pero está diciendo lo mismo.

Seguiremos…

Manual de supervivencia para el ahorrador que va a la sucursal de la esquina (II)

Después de haber esquivado los jamones, la nevera de camping y la batería de cocina y de haber dudado mucho de las bondades de los garantizados y demás estructurados, nuestro inversor va por la calle silbando la canción de los pitufos, ha logrado eludir algunas trampas, pero no debe bajar la guardia. Entra en una entidad y le proponen hacerle un perfil y conociendo su nivel de riesgo asumible, para hacerle una propuesta de inversión, es decir, su asset allocation. Ya empezamos con las palabras raras.

Está la cuestión muy de moda ahora con polémica sobre la MiFID. Nos dicen que las leyes están para protegernos, pero no haga caso, es para proteger a otros. Imaginemos a nuestro querido inversor en una entidad que le dice que tiene que elaborar un perfil. No se preocupe por la barriga cervecera, ni por el tamaño de la nariz, no es eso, es básicamente una propuesta, una oferta acorde con sus condiciones personales y sus intereses.

En la práctica los productos financieros de ahorro o inversión son muy sencillos. Puede ser un depósito: el banco toma dinero de usted, se lo presta a otros y se queda con un margen. Puede ser que usted compre un fondo de inversión, en ese caso alguien compra y vende acciones o bonos por usted. Por último puede comprar acciones, bonos, letras o similar usted mismo. En todos los casos, repito, todos hay riesgo. Si usted tiene el dinero en depósito tiene el riesgo de que el banco entre en problemas, en ese caso le respalda el Fondo de Garantía de Depósitos. Si se compra un fondo de inversión hay riesgo de que caiga lo que tiene comprado, o de que la gestión sea mala.  Si quiere riesgo cero busque una baldosa en casa que se mueva un poco y meta debajo el dinero.

Como uno ha visto ya muchas cosas, ha podido ver unas ‘elaboraciones de perfil de inversor’ que eran, poco menos que una fotocopia, es decir, se les endosa a todos los clientes prácticamente la misma receta. Básicamente lo que se mira es la edad.

Se le aconseja más riesgo al más joven y al más mayor menos. La explicación que se da es que los fondos de riesgo tarde o temprano recuperan el capital, y la persona joven dispone de un horizonte más grande que la persona de más edad. En palabras sencillas que el joven se queda enganchado en un fondo de inversión de riesgo alto y no pasa nada, como es joven que aguante a ver si se recupera.

La vida real es diferente, el joven no suele tener capacidad de ahorro, anda entrampado con la hipoteca, los niños, si los tiene y demás historias. Si consigue reunir un capital es posible que se meta en riesgos altos, pero muy probablemente porque es tan poco dinero que se lo juega mirando al cielo y esperando que su capital se multiplique. Aún con rentabilidades explosivas el capital total obtenido seguirá siendo bajo.

La persona de más edad suele querer tener el dinero más controlado, en un principio para que pueda disponer de él, ya sea para disfrutarla o para donarla en vida a sus seres queridos.

Una cartera, llamémosla normal tendrá un 20% en riesgo alto y un 80% en riesgo bajo. Llamamos riesgo a bolsa, fondos en países emergentes o similares y no riesgo a deuda pública, letras, pagarés, depósitos o fondos de renta fija.

Si elevamos la parte de riesgo a un 30% la cartera puede considerarse agresiva. Con una cantidad en riesgo por encima del 40% podemos considerarla muy agresiva. Esto está en los libros y los finos le llaman ‘asset allocation’, posicionamiento. Para no meternos en mucho lío se puede decir que hay poco que decir sobre este tema. Una cartera con más de un 30% en bolsa, divisas y demás es una cartera nada aconsejable si no se está encima de ella y sabe uno del tema.

En resumidas cuentas tenemos un porcentaje próximo al 80% que hemos de poner en riesgo bajo, puede ser un depósito, un fondo de bonos o similar. La ventaja de un depósito es que tengo claro cuanto voy a recibir, la desventaja con respecto a un fondo es la fiscalidad, pero hay que tener claro que los bonos tienen riesgo y, con la crisis subprime, hemos visto que los fondos de dinero (renta fija a muy corto plazo) también.

Cuando se habla de riesgo bajo quiere decir que lo que compremos no estará en dólares, rupias, coronas danesas o será deuda de países raros. Si un bono soberano está en otra divisa su riesgo sube y si es de un país emergente (Asia pacífico excepto Japón y europeos que no usan el euro) o en inmersión (Latinoamérica), el riesgo se va al tope. Debe ser un fondo eurozona. Tenga clara otra cosa, si los tipos de interés están al alza los bonos a largo plazo bajan, si están a la baja los bonos a largo plazo suben. Si cree que los tipos van a subir saque parte de su dinero de un fondo en bonos a largo plazo y póngalo en corto plazo. Si cree que van a bajar ponga parte de su dinero en bonos a largo plazo. 

Recomendación: si le intentan colocar más de un 30% en fondos de bolsa, emergentes, referenciados a dólar y similares y usted ha dado muestras de no tener mucho conocimiento de los mercados financieros del mundo, corra.

Las entidades tienen esto resuelto comercializando fondos mixtos que reúnen, más o menos las condiciones que se han descrito. No necesariamente todos son buenos, tampoco son iguales entre sí pero si es cierto que tienden a tener una cartera de compromiso con los números que se han dado.

Por último hablemos de la diversificación.

Si hay un paisano, al menos, gestionando cada fondo, en la medida que tenga más gestores en más fondos menos riesgo tendré. También en la medida que más cosas diferentes tenga mejor estaré diversificado. Pues bien en el pasado se han hecho herejías como colocar, a personas sin conocimiento alguno del tema, fondos enfocados en un solo sector, con el consiguiente desastre. Si le ofrecen algo referenciado a un sector concreto es que hay gato encerrado. Da igual que le cuenten que el sector de la energía irá bien, o las telecomunicaciones o la biotecnología. Esos fondos pueden ser buenos ingredientes pero no hacen un cocido.

Imaginemos que le ofrecen un fondo sobre empresas energéticas en dólares, ahí tiene riesgo mercado, más riesgo sector y riesgo divisa. Eso solo tiene sentido como un trocito de la parte del riesgo pero ni se le ocurra meter ahí más del 5% de su patrimonio.

Antes de firmar nada estudie la propuesta, compare los fondos con otros y vea que todo es coherente. Visite la página de Morning Star , y mire si la calidad que le ofrecen es buena (que tenga estrellitas), que la rentabilidad es razonable y que el riesgo (donde dice Desv tip 3a) es similar a los fondos de su misma clase.

Por último, disfrute, de la vuelta a la tortilla y sea usted el que se tira el pisto.

Quédese con estos conceptos.

Riesgo: El riesgo se mide sencillamente por los leñazos que pega algo parriba y pabajo. Si va subiendo suavecito es poco riesgo, si sube pero dando botes es riesgo alto. Para calcularlo se habla de volatilidad y desviación estándar de las rentabilidades. Pero hágame caso, son los botes que da, ni más ni menos. Ahora a los botes llámelos volatilidad.

Assett Allocation: son los tantos por cientos esos, 20/80, 30/70, en general es como distribuyo el riesgo.

Ratio de Sharpe: es, más o menos, un numerajo que sale de dividir lo que renta de media al año por los botes que pega. Si es muy rentable y los botes son pequeños el numerajo es alto. Si es poco rentable y da muchos botes el ratio de Sharpe es bajo. Que el ratio sea alto es lo bueno. Sirve para comparar varios fondos del mismo tipo. 

Ahora tire para la sucursal y suéltele algo así.

“Estaba pensando en reestructurar mi assett allocation más en relación a la coyuntura del mercado, había pensado en poner en riesgo el 20% de la cartera y quería que me dieras tu opinión para eso. Búscame unos fondos con un ratio de Sharpe bueno, ya sabes por encima de la media, pero nada de activos referenciados al dólar, sigue débil y no creo que vaya a repuntar tal y como están las cosas. Ya me paso por aquí para ver la propuesta.”

Bueno, en algún momento tenía que llegar el momento de la venganza. No iba a ser siempre uno el que compra la mariposa cervical.

 (Continuará)

Manual de supervivencia para el ahorrador que va a la sucursal de la esquina (I)

Imaginemos que un paisano con aspecto de Forrest Gump se dirige a cualquier sucursal de una entidad cualquiera. Lo primero que nos viene a la mente es que unos invisibles seudópodos querrán apoderarse de su dinero con la sonrisa del secuestrador de niños de Pinocho. Pues bien conviene tener en cuenta algunos factores para salir airoso del trance.

En primer lugar olvide sus complejos. Es mucho mejor tener la actitud de Forrest Gump que asentir con la cabeza cuando le hablan de TIR, PER, TAE, cash-flow, mercado monetario, FIM, FIAMM, etc. En la mayoría de los casos el empleado de la sucursal sabe de economía financiera lo mismo que sabe de bioquímica un vendedor de cosméticos, es decir, poco o nada. Si usted asiente con gesto circunspecto cuando le hablan de la reposición del colágeno que elimina las células muertas con antioxidantes antialergénicos naturales en la dermis, es carne de cañón. Póngase en la actitud de Paco Martinez Soria en su versión más pura y que le aclaren cada punto y cada coma, y al final quizás se entere de que es el mejunje de siempre con un poco de vitamina C.

Si mantiene una postura de ignorancia sin complejos obligará al otro a explicarle las cosas, y solamente se explican bien las cosas si se sabe de ellas.

En segundo lugar: sepa como funciona el negocio. Un banco o una caja de ahorros es una estructura compleja. En España el sector bancario es una industria muy eficiente, quizás de las más eficientes del mundo, pero eso no implica que le vayan a dar un buen servicio, sino que la banca funciona a todo gas. Una sucursal está a las órdenes de la central de red e intenta alcanzar los objetivos que les marcan presionando mucho. La central de red dispone de unos productos para vender diseñados por ella misma o por otras divisiones de la entidad. Los productos se ponen a disposición de la red para ser comercializados. Una sucursal es una oficina comercial, nada más. En la medida que la central adiestre bien a sus comerciales y les de unas buenas directrices éstos darán un buen servicio a su cliente final. Esto último ocurre, pero no todas las veces.

El banco le conoce. Las entidades bancarias se caracterizan por conocer extraordinariamente bien a su cliente y gastan su buen dinero en ello, lo que es lógico en cualquier negocio. Como también es lógico intentará maximizar para sí el beneficio, pero esto no quiere decir que a cualquier precio. El banco lucha por mantener un equilibrio entre el máximo beneficio y la fidelidad de su cliente y esto lo busca de muchas formas: desde el “tengo que vender estos fondos de inversión que si no me echan”, vínculo emocional entre el comercial de la sucursal y el cliente, a “si hace un plan de pensiones tenemos estas estupendas promociones a elegir” y claro, con lo bonita que es la nevera de camping, como me voy a negar.

Con esto podemos concluir una regla de oro para el inversor ignoto que se adentra en una oficina bancaria: si le enseñan un jamón, una batería de cocina, el perrito nadador o similar, huya.

Garantizados, deuda estructurada y otros líos

Aquí es donde funciona bastante bien la actitud de Forrest Gump, pregunte cómo, cuando y de qué forma gana dinero, con ejemplos reales. En esta ocasión se juega con la aversión al riesgo del inversor. La idea es sencilla, usted no pierde el principal, pero si pasa ‘tal cosa’ puede ganar mucho. En la práctica los inconvenientes de los garantizados son varios: no puedo hacer líquida mi inversión cuando quiera y, el conjunto de circunstancias que tienen que darse para tener una rentabilidad razonable suele no darse.

Imagínese que con su dinero compra deuda y se gasta los intereses en un producto de altísimo riesgo. No pierde el principal, ciertamente, pero es que para hacer eso no hace falta meterse en líos, que en muchos casos se parecen al antiguo vendedor de peines que había en algunas bocas de metro.

El éxito que los fondos garantizados tienen en el mercado español es, sencillamente brutal, la razón es, posiblemente, una excelente práctica comercial. En el pasado ha habido muchos casos con rendimientos bianuales de un 1% o un 2% y en realidad solo van bien cuando la bolsa sufre unas revalorizaciones de escándalo. Si la bolsa se mueve poco (aún sin caer) la rentabilidad se viene abajo. La bolsa da unos saltos terribles, si no se puede elegir el momento de salida estaré a merced de la ‘ventana’ por la que puedo hacer liquidez. Otra desventaja es que por circunstancias puedo necesitar el dinero y en tal caso eso solamente podré hacerlo a costa de una comisión de reembolso que volatiliza la rentabilidad que pueda haber obtenido o más.

Hagamos un ejercicio sencillo. El Ibex, en lo que va de año se ha revalorizado la escalofriante cifra de un 43%. Una cartera normal tendría en riesgo aproximadamente un 20%, lo que implica que la parte de riesgo me habría proporcionado un 10,8% del total de mi capital. Por otra parte el resto me habría proporcionado una rentabilidad, digamos de un 3,5%. Tendría un total de un 11,46%. Es cierto que habría estado expuesto a riesgo, dado que tendría un 20% en fondos referenciados al Ibex, pero es que para encontrar un garantizado que me de, no ya un 12 sino un 10% habría que haber tenido la puntería de Lucky Luke. Busque las rentabilidades de los garantizados y se asombrará de la enorme cantidad que no llegan ni al 4%, y eso con la bolsa como un tiro, imagínese si, simplemente, se hubiera quedado quieta.

(Continuará)

El economista camuflado en la Fórmula 1

Salió hace meses un libro de esos que parece conscientemente escrito para ser un best-seller, “El economista camuflado. La economía de las pequeñas cosas”. He leído algunos capítulos y no parece mal encaminado, aunque hay algunos temas en que se puede disentir. Hace tiempo, y no se dónde, debí leer algo que se me quedó grabado. La idea era más o menos la siguiente. La economía es el estudio de los bienes escasos. Una economía será eficiente si hay una correcta asignación de los recursos que esté en relación a su escasez, esfuerzo requerido en confeccionarlos y a las necesidades y preferencias de los demandantes de esos recursos. En tiempos de la Unión Soviética, decía el libro, se podía ver a los niños jugar al fútbol con panes, eso implica que se trataría de una economía ineficiente. El esfuerzo en elaborar el pan podía haberse empleado en otra cosa mejor que en desbordar el mercado de pan.

Pues bien, al margen de que fuera cierto o no lo de los panes rodando por la calle en la URSS si conviene, de vez en cuando, hacer alguna reflexión volviendo a los orígenes más elementales de los conceptos.

En los pasados meses, y hoy día, el fenómeno Alonso ha sobrepasado lo imaginable. Los comentarios y especulaciones sobre Hamilton, sus novias o el humor de Ron Denis llegaron incluso a los magazines televisivos. En Internet la avalancha de foros, webs, videos y demás ha sido impresionante.

Analizando un poco, y desde lejos, lo que nos llega, e intentando hacer un análisis sintético, se pueden concluir ciertas ideas que probablemente no sean todas ciertas, pero que estarán cerca de la verdad. Un equipo de Fórmula 1 es, más o menos, una empresa. La empresa tiene clientes y proveedores, empleados y objetivos. Debe intentar dar a sus clientes satisfacciones: una buena imagen, transmitiendo sentimientos positivos a los aficionados. En esa empresa habrá un gestor, que tiene que lidiar con personas competitivas y muy jóvenes, posiblemente impulsivas, algo difícil pero que va con el cargo.

En mi opinión, si algo ha quedado claro en todo este asunto, es que la gestión de Ron Dennis debe ser todo un ejemplo en el mundo del management de lo que no se debe hacer. No se qué sucederá, pero las habilidades que requiere ese cargo: gestionar personas y dar una imagen coherente con los objetivos comerciales de sus patrocinadores, ese señor no las tiene. Creo que los pilotos están al margen de cualquier crítica, el deber del gerente es que éstos cumplan los objetivos de la organización, para eso están ahí, si alguno ha sacado los pies del tiesto es porque se le permitió. Dejar que se generen conflictos, o peor, dar una imagen de fractura interna, el posible deterioro de la imagen de los patrocinadores y el incumplimiento, en una situación absurda, del objetivo último, dejan en muy mal lugar la gestión de este equipo.

En circunstancias normales no se estaría hablando del próximo equipo de Alonso, sino del próximo candidato a gerente de McLaren.

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